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miércoles, 28 de julio de 2021

Los vinos de la Cueva - 1ra parte

Degustamos dos vinos muy particulares. Particulares porque, aunque fueron elaborados por enólogos reconocidos,  fueron elegidos por los clientes de una vinoteca en paneles de cata a ciegas organizados por el dueño de la misma. Antes de hablar de los vinos, nos vamos un poco atrás en el tiempo. 
 
La historia comienza con Fernando Musumeci, quien allá por 2007 empezó a vender vino en forma online, aunque su relación con productores y consumidores empezó bastante antes. En 2014 abre Mr Wines, más conocida hoy en día como La Cueva de Musu, en el barrio de Caballito, sobre la calle Aranguren. Ir a La Cueva es un evento en si mismo porque Musu siempre te va a estar esperando con un vino descorchado (y a veces con algún quesito) y enseguida uno se pone a hablar con otro cuevero, aunque no lo conozca, porque "el vino une" como bien dicen.   

El concepto de "vino de La Cueva" nace a partir del deseo del propio Musu de que sus clientes elijan un vino que los represente. Así, por septiembre de 2019, Musu invitó a pequeños productores a participar en la elección del vino de La Cueva con muestras que debían cumplir con una única condición: no ser vinos que estuviesen en el mercado. La convocatoria fue todo un éxito con 15-20 muestras que fueron catadas a ciegas por tres paneles de cueveros (llegando a totalizar hasta 80 catadores) que formaban sus podios al finalizar. La única referencia con la que cuentan los cueveros es el segmento de precio en el que se encuentra la muestra. 

La elección recayó en dos vinos en lugar de uno: el Cuevero Manija 2018, blend de 80% Merlot y 20% Cabernet Sauvignon, elaborado por Matías Macías en Finca Ambrosía y con uvas de la misma finca y Gran Cuevero 2017, blend de 70% Malbec de Paraje Altamira y 30% Cabernet Franc de Gualtallary, elaborado por Teresita Barrio y Cristian Moor. Como dato de color, Finca Ambrosía vinificó por primera vez Merlot para el Cuevero Manija.  

En 2020, Musu repitió la experiencia y la convocatoria resultó nuevamente en el orden de 20 muestras que fueron catadas a ciegas por paneles mucho más reducidos por las restricciones por todos conocidos. En lugar de dos vinos, en esta ocasión fueron elegidos cuatro vinos para representar a La Cueva: un blend de terroirs (de provincias mejor dicho) de Cabernet Franc elaborado por Luz García Peruzzi, Mauricio "Japo" Vegetti y Gabriel Campana, con el nombre de Cuevero Federal; un corte clásico de Cabernet Sauvignon y Malbec de Paco Puga y Daniel Guillén, con el nombre de Familia Cuevera; un blend de Merlot y Petit Verdot que se llamará Alma Cuevera y fue elaborado por Mariano Onofri; y un blend de terroirs de Malbec de Daniel Pi y que llevará el nombre de Cuevero Perfecto. Los cuatro fueron embotellados entre enero y marzo de este año. Los dos primeros ya salieron a la venta y los otros dos están aguardando en botella. 

Vayamos al Cuevero Federal 2020. Luz, el "Japo" y Gaby estaban trabajando en un Cabernet Franc, blend de provincias (Mendoza y Córdoba), con idea de lanzarlo al mercado y decidieron participar de la convocatoria de Musu. Es un blend de tres viñedos de Mendoza, más específicamente de Vista Flores, de Altamira y de Alto Agrelo, que fueron cofermentados y un Cabernet Franc de Quilino, región al norte de la provincia de Córdoba, el cual fue cofermentado con un pequeño porcentaje de Ancellotta. Un vino joven, fresco, con una nariz que receerda a frutas negras y a especias, y también con un perfil claramente floral, que "delata" la zona de Vista Flores. En boca muestra un carácter bien frutal, de acidez media y taninos sutiles. Un vino fácil de beber y muy agradable.          

El Familia Cuevera 2018 es un corte de 70% de Cabernet Sauvignon proveniente de media hectárea de la finca en Río Seco y 30% de Malbec de la finca Alto Río Seco, ambas de El Porvenir, lugar de trabajo de Paco Puga y Daniel Guillén. El Malbec fue vinificado en tanques de acero inoxidable, sin paso por madera. El Cabernet Sauvignon fue manejado con el sistema de canopia libre con la finalidad de reducir las notas piracínicas desde la planta, sin necesidad de recurrir en exceso al roble americano durante la crianza. En este caso, la microvinificación se hizo en tanques de acero inoxidable y el 50% del vino paso 12 meses en barricas de roble francés y americano. La primera sensación en nariz fue la de pensar que "estos tipos saben lo que hacen" porque los aromas resultan bien frutales, predominando sobre notas vegetales que aparecen de forma muy sutil. La fruta es principalmente negra, recordando a la frambuesa. En boca es muy franco, con un perfil frutado, de acidez media y taninos presentes pero bien integrados, de final medio, muy interesante, y fácil de beber, una condiciòn indispensable para un vino de la Cueva.

martes, 29 de junio de 2021

Probamos el Sarapura, Hijo de las Montañas, 2020, un blend de tintas elaborado por tres amigos, Pablo Ceverino, de Bodega Casarena, Juan Pablo Mestre y Manuel Pérez Caffe.

En esta ocasión, el vino es un blend de varietales y de terroirs ya que el 70% del mismo es un Syrah del Valle de Zonda, San Juan, y el 30% restante es Petit Verdot de Agrelo, Luján de Cuyo.     

Las dos variedades son elaboradas por separado. El Syrah se macera durante 7 días a 10 ⁰C y la fermentación se lleva a cabo durante 10 dìas a 25 ⁰C con levaduras seleccionadas en tanque de acero. Una segunda maceración, post-fermentativa, tiene lugar durante otros 7 días a 7 ⁰C. Finalmente, la fermentación maloláctica se da también en tanque de acero, donde  el vino luego reposa esperando el corte. 

El Petit Verdot mendocino fue macerado por 3 días a 10 ⁰C y la fermentación ocurrió en tanque de acero durante 10 días a 24 ⁰C. La fermentación maloláctica fue realizada en barricas de roble francés de segundo uso, donde luego permaneció 12 meses esperando el corte final. 

En nariz aporta notas muy típicas de las variedades, fruta negra, fresca y en mermelada, con algo de fruto seco, como el higo, y un perfil dulce muy sutil, que recuerda al tabaco. En boca es bien fresco, de acidez media, de taninos presentes pero no invasivos. Un vino fácilmente tomable con una relación precio/calidad buena.

jueves, 17 de junio de 2021

Probamos el blend Inimaginable 2019, primera añada del proyecto personal de Claudio Maza.

Elaborado a partir de Malbec (97%) y Cabernet Franc (3%), ambas de El Arbolar (Valle Calchaquí), Tucumán, 2100 msnm, Los varietales se vinifican por separado en huevos de cemento, donde permanecen por 4 mses con movimientos de lías. Posteriormente, el 50% vino pasa a barricas nuevas de roble francés de 500 L y el otro 50% a barricas similares pero de segundo uso, por un periodo de 12 meses. La partida es de sólo 1947 botellas.

De nariz muy interesante, con capas aromáticas, una primera capa especiada, que recuerda a la pimienta en grano, va dejando su lugar a una segunda capa, de perfil claramente frutal, que recuerda a fruta roja y negra. En boca el perfil es frutal, de acidez media y taninos bien complementados. El aporte de la madera es mínimo, tanto en nariz como en boca. De final medio. 

Un proyecto para no perderle pisada a medida que pasen los años.


   



domingo, 23 de mayo de 2021

Probamos el Primera Revancha Merlot 2019

Revancha Vinos, el proyecto de Roberto de la Mota con su hijo Rodrigo, lanzó al mercado su primer merlot, añada 2019, bajo la etiqueta Primera Revancha. 

Este vino 100% ML está elaborado con uvas provenientes de una zona alta, a 1250 msnm, de Altamira, Valle de Uco. Con un rendimiento de solo 6000 kg/ha, la uva maceró en tanques de 80 hl con pisoneo manual durante 20 días y posteriormente pasó a barricas de roble francés de 225 litros durante 12 meses. Luego de una filtración mínima, se embotelló en junio de 2020 donde esperó 6 meses antes de salir a la venta. Un proceso de elaboración bien clásico, en palabras de Roberto.

El vino sorprende en nariz por una paleta de aromas que va de las frutas rojas y negras, que recuerdan a las cerezas y a los arándanos, a los frutos secos, como el higo. El aporte de la madera está muy bien amalgamado con los aromas primarios y secundarios. También sorprende en boca por su franqueza, fruta dominante con aportes del paso por madera, de taninos muy sutiles, acidez media y final más que agradable. Un vino de la calidad a la que nos tiene acostumbrados Roberto.     



miércoles, 21 de abril de 2021

Probamos los vinos de Monte Quieto

Tuvimos oportunidad de degustar gran parte del portfolio de Monte Quieto, un proyecto que nace en el año 2000 de la mano de Matilde Pereda y Agustín Casabal, quienes compran una finca en Agrelo, Luján de Cuyo. Años más tarde, amplían su capacidad con dos fincas más, una en Ugarteche, también en Luján, y la otra en Vista Flores, Tunuyán, alcanzando una superficie de 80 ha. plantadas con Malbec, Cabernet Franc y Syrah. Si bien se plantan otras variedades, la fruta se vende a otras bodegas.

Monte Quieto elabora dos líneas de vinos: la línea Quieto con cuatro etiquetas y la línea Alegre con tres etiquetas. Además, elabora el blend Enlace, el tope de gama. El enólogo del proyecto es Leonardo Quercetti.

Nos acompañaron en la degustación Gabriel Carbajal y Juan Manuel Illesca, representantes de la bodega. Probamos el Rosado de CF, el MB y el SY de la línea Quieto; el CF y el Gran Corte de la línea Alegre y el blend Enlace.

El Rosado de CF de Quieto 2020 se elabora con uvas de las tres fincas, en un proceso que empieza con una maceración de entre 1 y 2 horas para que el mosto tome color, luego la fermentación por 20 días y una guarda en tanques de acero inoxidable por 3 meses antes de salir a la venta. De color rosado que recuerda a la piel de la cebolla, el vino se manifiesta en nariz con notas frutales que recuerdan a la frutilla y a la ciruela, mientras que en boca sorprende una acidez elegante que persiste en el tiempo.

Seguimos con el MB de Quieto 2018. Nuevamente, las uvas provienen de las tres fincas, luego de la maceración y de la fermentación alcóholica, la fermentación maloláctica tiene lugar en tanques de acero y en barriles de de roble francés usado. El vino se mantiene 12 meses en tanques de acero antes de embotellar. En nariz se muestra complejo, con un perfil de fruta roja marcado, pero con notas vegetales que recuerdan a la piracina bien presentes. En boca predomina el perfil frutal, los taninos son muy sutiles, la acidez es media a media baja y el final medio.

Terminamos la línea Quieto con el SY 2018. En este caso, las uvas provienen de la finca de Ugarteche. El proceso de vinificación es similar al del MB, aunque para la guarda de 12 meses se usan tanques de acero y piletas de hormigón. De nariz especiada, muy típica del varietal, evoluciona con el tiempo a notas más frutales. En boca es franco, manteniendo un perfil frutal/especiado muy elegante, con taninos bien presentes, de acidez media a media alta y final medio a prolongado.

De la línea Alegre, empezamos con el Gran Corte de CF 2018. Las uvas provienen de las tres fincas de la bodega. La maceración pelicular es extensa, entre 20 y 40 días, la fermentación alcohólica llega a su fin en 15 días y la fermentación maloláctica ocurre en tanques de acero inoxidable. El añejamiento se da durante 6 meses en barricas de roble francés y en piletas de hormigón. En nariz resulta muy elegante, con notas especiadas y vegetales que recuerdan a la pimienta por su perfil piracínico. En boca es bastante franco, con taninos moderados, de acidez media a media baja, el año de madera se complementa muy bien con el resto de las notas aportando un final medio a prolongado.

Seguimos con el Alegre Gran Corte 2018, un trivarietal formado por un 44% de CF, un 31% de MB y el 25% restante de SY. Las uvas provienen de las tres fincas y la vinificación es similar al Gran Corte de CF. El añejamiento se da durante 12 meses en barricas de roble francés y en piletas de hormigón. De nariz muy compleja, de evolución constante, con notas que recuerdan a fruta negra y especias como eucalipto o menta que van apareciendo en capas. Los taninos están presentes en forma moderada en boca, de acidez media, agradable, y de final medio a prolongado. Uno de los puntos altos de la noche. 

Terminamos la degustación con el Enlace, Corte de Terroirs, 2010, una añada de solamente 4020 botellas, de las que quedan muy pocas. Es también un trivarietal con un 42% de CF, un 36% de MB y el 22% restante de SY. Las uvas provienen de las tres fincas y la vinificación es similar a la línea Alegre. El añejamiento se da durante 16 meses en barricas de roble francés y otros 12 meses en tanques de acero y 24 meses más de estiba en botella antes de salir a la venta. De nariz compleja y cambiante, con un claro perfil de fruta madura que deja lugar a notas especiadas en una segunda capa. En boca es muy franco, de claro perfil frutal y de acidez media alta, taninos moderados y un final prolongado. Otro de los puntos altos de la noche, pero hay que apurarse antes que se agoten las botellas.      

domingo, 11 de abril de 2021

Probamos el Develado CS-CF 2019 de SoloContigo

Degustamos Develado 2019, el blend de cabernet sauvignon (85%) y cabernet franc (15%) de SoloContigo que elabora Pablo Marino.

La particularidad de esta línea blends de dos variedades de SoloContigo, compuesta por otras tres etiquetas (syrah-garnacha, merlot-malbec y chardonnay-sauvignon blanc) es que las uvas, todas procedentes de Los Chacayes, co-fermentan en tanques de acero entre 10 y 12 días y el vino pasa otros 6 meses también en tanques de acero, antes de ser embotellado.

De nariz muy interesante, de perfil frutal (fruta negra) y especiado (mentol, eucalipto), da lugar a una sensación de frescura en boca, franco en cuanto a recuerdos a fruta y especias, de acidez media a media baja y taninos muy sutiles. Vino interesante que vale la pena probar.       


 

miércoles, 31 de marzo de 2021

Probamos los vinos de Bira

El 11 de marzo degustamos en Alma de Los Andes el portfolio de Bira, un emprendimiento de Santiago Bernasconi y Federico Isgró, que inicia en 2017, dando sus primeros frutos en 2018.

La degustación estuvo guiada por Santiago, quien, entre otras cosas nos contó que el nombre Bira significa "Bernasconi-Isgró República Argentina". El portfolio incluye cinco vinos, tres de ellos con una base de Sangiovese, elaborados según el estilo de la Toscana, y los otros dos con una base de Malbec, representando un estilo más argentino.      

El proyecto tiene su base en el Valle de Uco, donde Federico y Santiago encontraron un viejo viñedo de Sangiovese en La Consulta que dio origen a Bira.
 
Además de Sangiovese (SG) y Malbec (MB), los vinos del proyecto se elaboran con Merlot (ML), Syrah (SY) y Cabernet Franc (CF). Los rendimientos son relativamente bajos, lo que habla de la calidad de los vinos que resultan: del SG se obtienen 8 toneladas por ha. del SY, ML y CF 6 toneladas por ha y del MB solo 5 toneladas por ha. El SY y el ML provienen de Tupungato y el MB y el CF de Gualtallary.    

Yendo a los vinos, empezamos con el primer MB, Tanito 2018. Este trivarietal tiene 80% de MB, 12% de SY y el resto de CF. Las tres variedades fermentan por separado. La uva va en grano entero a piletas de hormigón para fermentar. El MB se descuba apenas finalizada la fermentación, mientras que el SY y el CF pasan por una maceración post-fementativa. La fermentación maloláctica se da para las tres variedades. Finalmente, el 40% del vino pasa entre 8 y 10 meses en barricas usadas de roble francés. En nariz se muestra muy expresivo, con un perfil frutal (fruta roja) dominando, que deja lugar a notas florales más sutiles y, finalmente, un toque especiado. En boca se mantiene el perfil frutal, con una acidez media a media alta muy interesante, taninos marcados y final medio.

Como una segunda tanda, degustamos los tres vinos a base de SG. Empezamos con el Rosso D'Uco 2019, un blend con 60% de SG, 25% de SY y 15% de ML. Las tres variedades fermentan por separado, sin maceración post-fermentativa y con fermentación maloláctica completa. El 30% del vino pasa entre 8 y 10 meses en barricas usadas de roble francés. En nariz notamos aromas que recuerdan al té negro, que combinan con notas frutales y especiadas. En boca tiene un perfil especiado interesante que amalgama muy bien con taninos firmes y con una acidez media a media alta para dar un final medio.     

 
Seguimos con el Brunetto 2019, elaborado con un 70% de SG, 20% de ML y 10% de SY. El SG es fermentado en piletas de hormigón y en bines de plástico al estilo de una microvinificación. La novedad del proceso es que el ML y el SY son cofermentados en bines. Luego de una maceración post-fermentativa de una semana, se produce la fermentación maloláctica en forma completa. La totalidad del vino pasa 12 meses en barricas usadas de roble francés. De nariz predominantemente frutal (frutas rojas y negras) muestra también aromas que recuerdan a hongos, posiblemente debidos al ML, y nuevamente el té negro presente. En boca se muestra muy franco, con una acidez marcada y taninos bien presentes que redondean un final medio a prolongado.


Terminamos esta tanda con el Bin Otto 2019, elaborado a base de un 80% de SG, 15% de ML y el 5% restante de SY, el tope de gama de esta línea de 3 etiquetas. Se usan los mejores racimos en una microvinificación de granos enteros en bines de plástico, maceración post-fermentativa y fermentación maloláctica en barricas nuevas de roble francés de 500 L, donde permanecen luego por 12 meses hasta el corte final. De nariz muy compleja, aromas a fruta roja y negra y a especies por igual. Nuevamente franco en boca, con acidez media alta, taninos presentes y moderados, de final medio a prolongado.  

Cerramos con el segundo MB, Tano 2018, un tetravarietal compuesto de 60% MB, 20% SG, 15% SY y el 5% restante de ML. La fermentación de los granos enteros se da en bines de plástico y luego el mosto permanece por los menos una semana más en contacto con los sólidos. La fermentación maloláctica es completa y la totalidad del vino pasa 12 meses en barricas nuevas de roble francés de 500 L. En nariz presenta un perfil frutal bien marcado (fruta roja), con otras notas que recuerdan a hongos o a cuero. En boca es bien complejo, con perfil frutal dominante, taninos muy moderados, acidez media y un final medio a prolongado.    

En resumen, nos encontramos con vinos muy elegantes, de nariz compleja en todos los casos, equilibrados en boca, con una acidez muy agradable y taninos que acompañan. Las cinco etiquetas cubren una gama de precios que invita a descubrirlos, si todavìa no lo hiciste.

sábado, 20 de marzo de 2021

¿Es posible discriminar vinos Malbec según su añada y terroir? Junto a Roy Urvieta te lo contamos en esta nota

Recientemente, Roy Urvieta, Gregory Jones, Fernando Buscema, Rubén Bottini y Ariel Fontana dieron a conocer un trabajo científico en el cual buscan reconocer vinos Malbec de diferentes indicaciones geográficas (IG) de Mendoza y de diferentes añadas según su composición fenólica.

En este artículo, Roy charla con nosotros sobre su trabajo y te lo contamos en un lenguaje que evita (o trata de evitar) los tecnicismos necesarios del trabajo científico. Y si te animás, podés leer el trabajo de acceso abierto en https://doi.org/10.1038/s41598-021-82306-0.

V&D: ¿Cómo surge la idea de este estudio tan profundo y completo? Existen iniciativas similares, como Terroir in Focus de Martín Kaiser en Doña Paula, pero ninguna tan sistemática y completa.

RU: El proyecto comienza hace más de 10 años con la tesis de Fernando Buscema en UCDavis, California y por iniciativa de Laura Catena. Laura veces escuchó varias veces decir “Todos los Malbec son iguales” en viajes comerciales y ella sabía que no era así. Pero era la palabra de ella contra la de ellos. Tampoco tenemos cientos de años de prueba y error como algunas zonas de Europa para conocer nuestras regiones, y la única forma de reducir esa brecha de conocimiento en poco tiempo es usando la Ciencia. Ese motivo fue el disparador para comenzar un proyecto que comparó Malbecs de distintas regiones de Mendoza y California con resultados muy buenos y es el único estudio que compara vinos de dos hemisferios para una misma variedad. Los datos de ese estudio fue publicado en 2014 y 2015 con datos de compuestos fenólicos (compuestos responsables del color, añejamiento y sensaciones táctiles en la boca), compuestos volátiles (compuestos responsables de aromas) y datos sensoriales con paneles entrenados. Como todo trabajo en la ciencia, traen muchas más preguntas que las que había inicialmente. Teníamos la duda si los resultados eran consistentes en otras añadas, ya que el trabajo de Fernando era un solo año de estudio. Para profundizar más el estudio, comencé mi tesis doctoral con el objetivo de conocer el efecto “terroir” más profundamente agregando más años de estudios, midiendo parámetros climáticos, datos químicos y sensoriales. Además del paper que fue publicado recientemente en Scientific Reports, tenemos un paper publicado en 2018 en Food Chemistry con datos sensoriales y discriminación de departamentos de Mendoza de la cosecha 2016.
Respecto al trabajo Terroir in Focus, celebramos que haya grupos trabajando en Malbec. Después vamos a tener más estudios para discutir resultados y ampliar el conocimiento del “terroir” de Argentina.


El trabajo abarca tres zonas de la provincia de Mendoza (Primera, Este y Valle de Uco), seis Departamentos, doce IG y 23 parcelas como muestra la siguiente figura

Cada parcela fue clasificada según su elevación respecto al nivel del mar, la precipitación anual y la suma térmica (growing degree days en inglés) que se usa para monitorear el crecimiento y desarrollo de los granos de la fruta.

De cada parcela se estudiaron las añadas 2016, 2017 y 2018. Los procesos de selección de las parcelas y de vinificación fueron estandarizados para evitar el “efecto enólogo”: maceración (tiempo de contacto entre el la piel de las uvas y líquido), fermentación alcohólica seguida de la maloláctica, acidez mantenida por debajo de un determinado valor de pH, una “guarda” de tres meses en tanques de acero de 50 litros y tapas a rosca en lugar de corcho para evitar posible contaminación por TCA. En la mayoría de las parcelas se elaboró el vino por triplicado,excepto en algunos pocos casos en que solo elaboraron por duplicado porque la parcela no era lo suficiente grande para elaborar 3 microvinificaciones. En total, se elaboraron 201 vinos.

Se analizaron 27 compuestos polifenólicos (CP), 12 de los cuales pertenecen a la familia de las antocianinas (responsables del color en el vino tinto) y los 15 restantes a compuestos pertenecientes a otras familias de polifenoles.

El primer resultado encontrado es que las concentraciones de los CP son muy dependientes de la añada, con una clara distinción entre los tres años abarcados por el estudio. Esto enseña que la única manera de entender las características asociadas al concepto de terroir, o terruño, es incluir múltiples añadas en un análisis. De esa manera, es posible separar efectos asociados al terroir propiamente dicho de otros relacionados con la temporada de crecimiento y maduración de los granos.

V&D: queda claro del estudio la importancia de incluir más de una añada en el análisis. ¿Se han planteado continuar el estudio cuando tengan muestras suficientes de las zonas, departamentos e indicaciones geográficas para el 2019 en adelante?

RU: Todavía nos quedan muchos datos para analizar y publicar de esta etapa. Estamos trabajando en el análisis de los datos sensoriales y compuestos volátiles.Terminada esa etapa vamos a evaluar que sigue. Nosotros pudimos discriminar añadas, regiones y varias parcelas, pero ¿Será lo mismo dentro de unos años de añejamiento en botella? Un estudio de la Borgoña con Pinot Noir publicó datos que dos “climats” no eran muy diferentes al poco tiempo de ser elaborados, pero después de varios años de añejamiento los vinos eran más fácil de discriminar. Mi hipótesis es que va a pasar algo similar con Malbec, vamos a tener más parcelas fáciles de discriminar.

En segundo lugar, un análisis estadístico de la presencia y concentración de los CP muestra patrones bien diferenciados en el caso de las Zonas, no siendo tan evidente cuando los Departamentos son usados como variables. Además, el efecto de la añada sigue estando presente, con la 2016 bien separada de las dos restantes.

Un tercer resultado mostrado por los autores es el perfil de los 27 CP en las 12 IG, considerando las tres añadas. Este análisis permite encontrar similitudes y diferencias entre las IG de un simple vistazo gracias a las diferencias de color como se ve en la figura siguiente.

Por ejemplo, las tres IG del Este mendocino (Rivadavia, El Mirador y La Libertad) muestran un perfil muy similar, con abundancia de CP no asociados al color. De las IG pertenecientes al Valle de Uco, Gualtallary destaca del resto con un perfil que muestra altas concentraciones de antocianinas, responsables del color en el vino tinto. San José, también de Tupungato, muestra un perfil único. Las dos IG de Tunuyán y las dos de San Carlos conforman dos subgrupos. Finalmente, las tres IG de la Primera Zona (Agrelo, Ugarteche y Lunlunta) también conforman un grupo que puede considerarse intermedio al del Valle y al del Este en cuanto a concentración de CP responsables del color. Una conclusión interesante de este estudio, y que está de acuerdo con resultados encontrados por otros autores en otras regiones del mundo, es que la acumulación óptima de antocianinas se da cuando las vides están expuestas a temperaturas del orden de 25 °C durante el día y del orden de 15 °C durante la noche. Dicha acumulación disminuye notablemente con el aumento de la temperatura de día, un hecho que justifica los bajos contenidos relativos de CP en Zona Este donde la temperatura diurna puede superar los 30 °C fácilmente.

El último análisis estadístico realizado por los autores fue la clasificación de las 23 parcelas de acuerdo al perfil de CP. El resultado interesante es la identificación de 3 grupos bien diferenciados. De manera llamativa, las 6 parcelas de Gualtallary conforman un grupo. Las mismas se caracterizan por tener similitud en condiciones climáticas, pero con características bien diferenciadas de suelo. Otro grupo lo constituyen las 3 parcelas de Zona Este y la parcela de Ugarteche. Al tercer grupo van el resto de las parcelas, divididas a su vez en subgrupos. Estos datos fueron usados para construir modelos para cada parcela que permitan predecir el origen del vino en función del perfil de CP. Aproximadamente el 50% de las parcelas pudo ser identificado correctamente usando los modelos, destacando la totalidad de las parcelas de Tunuyán y dos de las tres parcelas de Zona Este.

V&D: Si tuvieses que hacer una conclusión de tu trabajo en un formato de divulgación, ¿Qué nos podrías decir?

RU: Es un trabajo de investigación aplicada y la información puede ser usado para mostrar al mundo que: 1) Mendoza tiene una alta variabilidad climática, desde zonas frías cerca de la montaña a 1600 msnm a zonas cálidas en la zona este a 500 msnm. Muy pocas partes del mundo tienen esa variabilidad en tan pocos kilómetros a similar latitud, sumado a las diferencias de suelo; 2) junto a otros trabajos seguimos mostrando información que los Malbec no son todos iguales, que el lugar y la añada importa; 3) por último, tenemos lugares capaces de producir vinos únicos que se pueden predecir independientemente de la añada. Estos lugares pueden encontrase como “vinos de parcela”. En la Borgoña le llaman “Climat”, pero “vino de parcela” solo existía de manera comercial hasta el momento. El paper introduce por primera vez el concepto “vinos de parcela” en la bibliografía científica, ingresando un termino en español y argentino para los vinos producidos de lugares específicos.

Agradecemos enormemente la gentileza de Roy Urvieta por compartir con nosotros (y ustedes) detalles de su trabajo.

jueves, 18 de febrero de 2021

Degustamos Finca Remota Blend 2017 de Mendel

Degustamos el Finca Remota Blend 2017 de Mendel, recién salido al mercado en Alma de Los Andes, de la mano del Brand Ambassador de la bodega, Sebastián Genin.


Finca Remota forma parte del proyecto Mendel, junto a las fincas en Mayor Drummond y Perdriel, ambas en Luján de Cuyo. Está ubicada en Altamira, Valle de Uco, a poco más de 1000 msnm. En esta finca se elaboran el Mendel Semillón y el Finca Remota Malbec. Actualmente, Finca Remota cuenta que 8 ha de Malbec, 3 ha de Cabernet Sauvignon, 2 ha de Semillón, 2 ha de Cabernet Franc y 2 ha de Petit Verdot.

Este blend tiene un 65% de Malbec y el resto de Cabernet Franc, cosechados casi al final de abril de 2017 con un rendimiento del orden de 5 toneladas por ha. La vinificación fue en tanques de acero de 5000 L durante 25 a 30 días seguida de fermentación maloláctica en barricas. La crianza fue de 16 meses en barricas nuevas de roble francés de 225 a 600 L. La producción es menor de 1700 botellas.

Al degustar este blend, encontramos una nariz muy compleja, con un perfil frutal (frutas rojas y negras frescas) marcado, apreciándose en una segunda capa notas especiadas que recuerdan a la pimienta y, con menor intensidad, al mentol o al eucalipto. Una tercera capa, con perfil floral, aparece con el tiempo en copa. Los aromas provenientes de la crianza son muy sutiles y se combinan perfectamente con el resto de los aromas encontrados. Ya en boca lo notamos bien franco, con perfil frutado, de acidez media y taninos presentes, redondeando equilibrio y elegancia.

viernes, 5 de febrero de 2021

Probamos Lejanamente Juntos 2016 de Bodega Trivento

Probamos la añada 2016 de Lejanamente Juntos, de Bodega Trivento. El vino está conformado por un 83% de Malbec de Vistalba y el 17% restante por Merlot de Ugarteche, ambos en Luján de Cuyo. La enología corrió por cuenta de Magdalena Viani y Germán Di Césare.




La fermentación se llevó a cabo durante 15 días en tanques de acero inoxidable de 5000 L, seguida por una post maceración de 10 días con remontajes 2 veces al día y la fermentación maloláctica tuvo lugar en barricas. La crianza fue de 15 meses en barricas de roble francés, repartidas entre barricas nuevas (30%), de primer uso (40%) y de segundo uso (30%). La producción alcanza solamente 4800 botellas.

Yendo a nuestra impresión, es un vino con una nariz muy potente, de perfil netamente frutado, fruta roja y negra, acompañado de notas sutiles a vainilla y caramelo. En boca es muy franco, con la potencia de un vino joven y la elegancia de 5 años pasados desde la cosecha. De taninos muy sutiles, acidez media a baja y final prolongado. Una etiqueta de esta bodega que aunque pasen las añadas y los enólogos no se repitan, se mantiene una calidad alta en el producto.