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jueves, 9 de mayo de 2024

Probamos parte del portfolio de Sposato Wines

Probamos algunos vinos de Sposato Wines, proyecto de Tony y Karen Sposato quienes en 2013 compran 100 ha en Agrelo, Luján de Cuyo, para continuar el legado de los antepasados italianos de Tony, obteniendo la primera cosecha en 2016. En la actualidad cuentan con 60 ha plantadas con malbec, cabernet sauvignon, cabernet franc, bonarda, pinot noir, petit verdot y chardonnay quedan una producción de unas 120.000 botellas al año. La degustación estuvo guiada por Franz-Olivier Provost.

De la línea Classic probamos el malbec 2021, vino joven que pasa unos pocos meses en barricas de tercer y cuarto uso después de fermentar en tanques de acero y hacer la fermentación maloláctica. De nariz interesante, con un perfil floral (violetas) marcado y notas a fruta roja fresca que aparecen en una segunda nariz. En boca tiene un aporte dulce, de acidez media y taninos moderados que se combinan muy bien con el vino. De buen final. 

Pasamos a la línea Reserve y arrancamos con el pinot noir 2023, recién puesto a la venta. Este vino comienza la fermentación en tanques y la termina en barricas de de segundo, tercer y cuarto uso. Luego pasa 12 meses de guarda en barricas de roble francés y americano de primer uso. Nariz potente con notas a fruta roja bien presentes y otras que recuerdan a aromas terciarios como cuero y carne. Mantiene el perfil frutal en boca, de acidez media, interesante, y un final medio+ que redondea un muy rico pinot. Seguimos con un bonarda 2022 que tiene una vinificación similar al PN. De color muy intenso, bien típico del varietal, en nariz presenta notas florales bien marcadas y aparece fruta roja madura en una segunda capa de aromas. En boca es franco en lo frutal, de acidez media a media+, taninos presentes y bien combinados y un final medio a medio+. Y terminamos esta línea con un Red Blend Limited Edition 2020, un tetravarietal con mayoría de malbec (50%) y el resto repartido entre cabernet sauvignon, cabernet franc y petit verdot. La vinificación es similar a los otros reserva, solo que la crianza es de 14 meses en barricas de roble francés y americano. En nariz se aprecian notas a fruta roja y negra madura. En boca presenta taninos bien marcados, una acidez media y un final prolongado. Tres vinos más que interesantes donde a pesar de los 12 a 14 meses de crianza en madera, nunca se pierde el perfil frutal y floral de los varietales.

Y terminanos la degustación con el Grand Sposato Petit Verdot 2020, de la línea de los Grand, los reserva premium de la boldega. En este caso se hicieron maceraciones pre- y post-fermentativa y la fermentación se llevó a cabo a nivel micro en tanques de acero. La crianza fue de 18 meses en barricas de roble francés y americano de primer uso. Em nariz muestra un perfil complejo, donde predominan la fruta roja y la fruta negra maduras con un toque especiado que aparece recién en una segunda capa. De acidez media+ en boca, taninos bien marcados, lo que puede indicar que el vino puede quedar en estiba algo más de tiempo, y un final prolongado que termina de redondear un PV súper interesante.

En resumen,
vale la pena probar los ricos vinos que se elaboran en Sposato Wines.  


viernes, 26 de abril de 2024

Degustamos varias de las etiquetas de Finca Los Dragones, proyecto de Andrés Biscaisaque

El 10 de abril pasado degustamos varias de las etiquetas que Andrés Biscaisaque, el Vasco, elabora para Finca Los Dragones, proyecto familiar que lleva junto a sus hermanos en el Valle de Calingasta, San Juan. 

El Vasco es andinista, profesión que lo llevó a Barreal, en pleno Valle de Calingasta, allá por 2010. Allí nacen también sus ganas de hacer vino, pero que concreta en 2014, en su casa de Burzaco y con uva comprada. En 2015 se muda a Barreal para comenzar su proyecto y en 2018 elabora la primera añada, usando instalaciones de Cara Sur, de Pancho Bugallo. En 2019 compra las 5 ha que forman Finca Los Dragones, a 1650 msnm, y en 2020 cosecha las primeras vides. En la actualidad, la producción es de 30.000 botellas al año, que se alcanza con uvas propias (malbec, garnacha, criolla chica, bonarda, torrontés y moscatel blanco) y compradas.

Se elaboran varias etiquetas que tienen en común que sus nombres se originan en las experiencias del Vasco como andinista en Barreal, una zona situada entre la Cordillera de Los Andes y la precordillera. Así, Maida y Los Dragones hacen referencia a cerros ascendidos por primera vez por el Vasco, mientras que Alfil recuerda las partidas de ajedrez jugadas en la carpa durante las noches de los ascensos. En la línea Los Dragones Vinos de Parcela se busca expresar lo mejor de parcelas elegidas plantadas con malbec, torrontés sanjuanino y garnacha. 

La vinificación comienza con la cosecha manual y fermentación en vasijas de concreto con levaduras indígenas. En los casos en que los vinos tienen crianza, la misma se da en piletas, en huevos de concreto y en barricas de roble francés de diferentes usos y tamaños. Ninguno de los vinos se filtra ni clarifica y se agrega el mínimo posible de sulfito. 

Empezamos con Maida Malbec 2022, un blend de terroirs, donde la fruta proviene de Paraje Hilario, Barreal y Sorocayense. Llama la atención una nariz herbal muy potente que recuerda al tomillo y al orégano, de acidez media y refrescante en boca, taninos bien integrados y final medio. 

Seguimos con Alfil Tinto 2021, un bonarda que fue cofermentado con 5% de torrontés, ambas uvas de Paraje Hilario. De nariz muy frutal, recuerda a la fruta roja (ciruela, guinda) con un aporte muy sutil del torrontés. En boca es franco, de acidez media, nuevamente la sensación fresca, taninos apenas perceptibles y final medio. 

De Los Dragones probamos el syrah 2021 que se presenta con una nariz muy frutal, con notas que recuerdan a fruta negra fresca, con un toque especiado elegante. En boca mantiene ese perfil fresco de los vinos anteriores, con taninos algo más presentes pero siempre bien integrados, y de final medio+. Seguimos con Los Dragones Naranjo 2022, un blend de torrontés sanjuanino y mendocino por partes iguales. El vino pasa un mes en contacto con sus pieles en en huevos de concreto y luego pasa a barricas de 500 litros de segundo y tercer uso.

Ya en la línea de parcelas seleccionadas, empezamos con Las Mareadas Malbec 2022 que tiene una crianza de 10 meses en barricas de roble de 500 litros y del cual se elaboran 600 botellas solamente. De nariz elegante, de perfil netamente frutal, que recuerda a la fruta roja, como la ciruela. En boca muestra una acidez media+ muy interesante, taninos presentes, bien marcados, y de final medio+. Probamos también la garnacha de la parcela El Pedrazal, añada 2022, una apuesta fuerte del Vasco, que está convencido que la cepa encontró su lugar en Barreal. Esta añada es la primera de esta cepa, cuyos viñedos fueron plantados en 2019. También tiene 10 meses de crianza en barricas de 500 litros, pero en este caso el 50% del vino reposó en huevos de hormigón. De nariz claramente frutal, mucha fruta roja fresca, de intensidad media, muestra una acidez baja, muy agradable, taninos apenas perceptibles, bien integrados y un final medio+.

Vinos muy interesantes está logrando el Vasco con solamente cuatro cosechas de fruta propia en Barreal, una zona que está dando que hablar por la cantidad de productores jóvenes que están elaborando vinos de calidad.  

viernes, 5 de abril de 2024

Probamos algunos de los vinos Nido del Tigre que elabora Bodega del Carmen

Probamos dos de las cuatro etiquetas de Nido del Tigre de Bodega del Carmen, Valle de Calingasta, San Juan. La bodega y los viñedos están a 1450 msnm y se elaboran solamente 40.000 botellas al año. La enología corre por cuenta de Federico Isgro y Patricio Bellone, uno de los dueños del proyecto, nos contó detalles de los vinos y de la vinificación. 

Degustamos el malbec 2022, que según las notas de cata de la bodega, es una selección de momentos de cosecha. Patricio nos cuenta que esa selección se refiere a que el viñedo cuenta con cinco cuarteles o potreros de malbec, y en base a lo deseado en términos de maduración y concentración de azúcares, se elige estratégicamente cada parte del viñedo para cosechar los cuarteles en un orden determinado. La cosecha total puede durar varios días y esto es posible porque los viñedos y la bodega están en el mismo sitio. Yendo a la vinificación, para la fermentación se usaron huevos de hormigón, tanques de acero inoxidable y bines (microfermentación). En nariz resalta un perfil herbal muy agradable. En una segunda nariz aparecen notas florales y, finalmente, notas a fruta roja. De buena acidez y taninos presentes en boca, resulta un final medio que deja sensación de frescura. 

El cabernet franc 2022 también declara en las notas de cata una cosecha a mano de dos tiempos. Nuevamente, Patricio nos cuenta que en la finca hay dos cuadros del CF en la parte más alta, sobre suelos más pedregosos, y como la exposición al sol de los cuadros es diferente, la cosecha se da en dos momentos distintos. En cuanto a la vinificación, la fermentación se dio en huevos de hormigón. En nariz muestra un perfil piracínico clásico que recuerda al morrón asado, con notas herbales y algo de fruta roja. Franco en boca, de buena acidez, taninos presentes y bien amalgamados en el vino, de final medio muy agradable. 

Los dos vinos están muy bien y tienen una relación precio a calidad competitiva. Nos quedan por probrar un torrontés centenario y el Ripasso dal Giardino, un vino que resulta de la re-fermentación de un malbec joven en presencia de las pieles que se obtienen del prensado de uvas torrontés con un 30% de deshidratación antes de ingresar a la mesa de molienda.    

viernes, 24 de noviembre de 2023

Probamos los vinos de Cava Gentile

Probamos casi todos los vinos de Cava Gentile, empresa familiar que vinifica desde 1915, a partir de viñedos propios en La Central (Rivadavia) y en Santa Rosa, ambas en el este mendocino. 

La bodega tiene dos etiquetas, Pentámera, lí
nea de vinos jóvenes, y D Gentile, vinos tintos y blancos más elaborados, aunque siempre sin madera, que llega hasta un syrah Edición Limitada.

Arrancamos con los dos Pentámera, un malbec y un cabernet sauvignon, ambos 2021. La naríz del malbec tiene mucha tipicidad, fruta roja predominante, con un dejo de dulzor muy sutil. Es franco en boca, de acidez media, taninos moderados y final medio. El cabernet presenta una nariz muy interesante, con notas a fruta negra y toques florales y herbales que combinan muy bien, de acidez media en boca, taninos presentes, de final medio.
Ya en la línea D Gentile, probamos el blend de blancas 2022, elaborado a base de viognier, sauvignon blanc y torrontés. Muy interesante este blend, la potencia aromática del sauvignon, el perfil floral del torrontés y la elegancia del viognier hacen un vino fresco, de nariz compleja y acidez marcada, ideal para el verano. Seguimos con el malbec 2022. De nariz con mucha tipicidad, mucha fruta roja principalmente. En boca el perfil frutal predomina, los taninos están bien presentes, de acidez media y final medio. El cabernet sauvignon 2021 presenta una nariz muy frutal, que recuerda a la fruta negra, con un perfil especiado bastante marcado. En boca es franco en cuanto al perfil frutal, de acidez media-, taninos bastante moderados y bien combinados, de final medio. El D Gentile syrah 2020, Edición Limitada, es de nariz compleja, con notas ahumadas y de fruta negra, de acidez media en boca, taninos marcados, final medio+ a prolongado. Un vino interesante, con una nariz que invita a disfrutarla. 


Cava Gentile elabora vinos de una muy buena relación calidad a precio, desde su línea joven hasta el syrah edición limitada, pasando por el blend de blancas, encontramos vinos para todos los gustos. 
 

martes, 7 de noviembre de 2023

Probamos buena parte de los vinos de Santos Beck

Degustamos varias etiquetas de los vinos que hace Santos Beck, una producción anual de 80 a 90 mil botellas. Todos los vinos que probamos son de alta gama, muy cuidados durante su elaboración y eso se refleja en el producto final. 

Arrancamos con el Chardonnay Vintner's Reserve Limited Edition 2023, elaborado con uvas de Gualtallary, con un paso por madera de pocos meses, el vino listo permaneció sobre lías entre alrededor de seis meses. Encontramos una nariz que delata el perfil ácido del vino, con aromas cítricos dominantes, de acidez marcada en boca que le da un carácter fresco, ideal para el verano. Riquísimo este chardo.

Seguimos con el Rosé des Prairies 2021, rosado de malbec y pinot noir, ambas de Vista Flores. De nariz con notas a fruta roja, con aromas que recuerdan el pan tostado en segunda plano, de acidez marcada en boca, mantiene el perfil frutal, otro vino fresco pero de mucha elegancia. 

El Assemblage Block 30, Limited Edition 2020, es un blend de tipo bordelés con un 57% de merlot, 26% de cabernet franc y el 17% restante de malbec, todas las uvas de Valle de Uco, 14 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. De nariz con notas lácticas al inicio, evoluciona hacia notas más complejas que recuerdan a fruta roja con algo de especias. Mantiene el perfil frutal en boca, de acidez media+, taninos medios y final medio+. Un vino elegante. 

Seguimos con un vino que todavía no tiene etiqueta pero sí tiene nombre: Du Rhone, añada 2021, un blend con el que Santos homenajea la típica combinación de variedades del Ródano francés, garnacha, syrah y mourvedre o monastrell. De nariz compleja y potente, con matices especiados destacados, de acidez media a media+ en boca, taninos presentes y amalgamados, de final prolongado. Un vino destacado, a esperarlo cuando salga a la venta.

Les Plus, Cuvée d'Exception, añada 2019, es un blend con base de merlot y contribuciones de malbec, cabernet sauvignon y syrah. La novedad es que las uvas son del Valle del Pedernal, San Juan. En nariz se aprecian notas a fruta roja madura y algunos toques piracínicos, muy sutiles. De perfil frutal en boca, acidez media+, taninos marcados bien combinados, de final prolongado. Otro vino interesante de Santos, con un perfil diferente, que vale la pena probar.

Y cerramos con Les Carnaval des Animaux, Limited Edition Nine Barrels, un blend con el 50% de malbec, 22% de cabernet sauvignon, 18% de merlot y cabernet franc y el 10% restante de syrah, las uvas de Vista Flores y de Altamira. El vino pasa entre 14 y 16 meses en barricas de roble francés. En boca es complejo, mucha fruta roja, con notas especiadas y otras que denotan aromas secundarios. Un muy leve toque de brett contribuye a esa complejidad en nariz. De perfil frutal en boca, taninos moderados, acidez media y final medio a prolongado. Según Santos, Les Carnaval es un vino que gusta o no gusta al consumidor, sin términos medios. ¿Te animás a probarlo para ver de qué lado estás? 

domingo, 10 de septiembre de 2023

 Tuvimos oportunidad de charlar con Simón Tornello, Ingeniero Agrónomo, dueño del proyecto 35.cinco, que construyó una bodega en el paraje Villa Pituil, al sur de Barreal, otro paraje en el Valle de Calingasta, San Juan, en donde produce partidas chicas de vino elaboradas en buena medida con variedades criollas, con la menor intervención posible y buscando siempre experimentar. A Simón lo han bautizado El Guardián de las Cepas Criollas y vamos a ver que ese apodo está muy bien puesto. 

Simón es nieto de productores, inmigrantes italianos que elaboraban sus propios vinos. Estudió Agronomía, se recibió en 2008 y viajó a Francia, donde estuvo dos años trabajando para un grupo de cooperativas, pero volviendo a Argentina cada año para la época de vendimia. Ya de regreso definitivo, se afincó en Barreal en 2011 y en 2012 arranca su proyecto personal, todavía sin nombre. De su primera vendimia en San Juan, Simón elaboró solo 200 L que alcanzaban para un circuito de familiares y amigos. En 2019, la producción ya llega a los 1000 L, uno de los cortes elaborados se llamó Transhumante, nombre que alude a la falta de un lugar propio para trabajar. Es momento de darle al proyecto un perfil comercial y, en 2020, empieza 35.cinco, proyecto personal cuyo nombre hace referencia a la distancia entre la cumbre del Cordón de Ansilta y la bodega, 35 km y medio. Simón es dueño, winemaker y responsable de todas las áreas de la empresa. 

En las tierras que acompañan a la bodega, Simón tiene plantadas unas 500 plantas de variedad criolla, que todavía no entraron en producción porque Villa Pituil es la zona más alta del oasis productivo de la región y, por lo tanto, la más fría. La uva con la que trabaja actualmente proviene de tres fincas vecinas. De una de ellas, en Sorocayense, obtiene el malbec; de las otras dos, ambas en el paraje Hilario, provienen las criollas de parrales viejos y la bonarda. Para las nuevas añadas por salir, trabajó también con uvas provenientes de La Puntilla y de Tambería. Las variedades criollas que usa Simón para elaborar sus vinos son malvasía, torrontés sanjuanino, criolla blanca, criollas grande y chica, cereza, pedro ximenez y moscatel. Actualmente, Simón llega a elaborar unas 7000 a 8000 botellas al año, contando colaboraciones con sommeliers y enólogas/os amigas y amigos, de las cuales unas 4000 botellas son de marca propia, 35.cinco. 

En la actualidad, la bodega tiene cinco etiquetas 'fijas', un rosado de variedades criollas cofermentadas, un blanco de criollas, también cofermentadas, un blanco de uva torrontés sanjuanina con cuatro meses de barrica usada, un corte de malbec y bonarda y una Selección de Barricas, que también es corte de malbec y bonarda. Este año, 2023, salieron tres etiquetas nuevas: un naranjo de criollas con crianza en madera, un torrontés sanjuanino elaborado en contacto con velo en flor durante un año y medio y un rosado/clarete de torrontés sanjuanino con bonarda, de nombre Mestizo.

En general, la vinificación es similar en todos los casos. El torrontés con paso por madera tiene una maceración corta antes de fermentar, con una duración que cambia de añada a añada porque es uno de lo factores con los que le gusta experimentar a Simón. La madera es usada para que no aporte aromas invasivas. En el caso de los tintos, se hace una maceración prefermentativa, en frío, por 4 a 5 días antes de fermentar con levaduras indígenas, trasiegos a barricas usadas durante nueve meses y, luego, un año y medio a dos años de estiba. 

Algunas curiosidades que delatan el perfil experimentador de Simón. Los tres tintos mantienen una relación de 70% de malbec y 30% de bonarda, pero siempre hay un porcentaje del orden del 20% del total de la uva que se procesa con racimo entero. Ese porcentaje puede ser todo malbec, todo bonarda o parte de cada variedad. En el rosado de torrontés y bonarda, esta última se agrega como racimo entero luego de finalizada la fermentación del torrontés y se dejan en contacto por cuatro días. 

Probamos el blanco y el rosado, ambos elaborados como cofermentación de criollas, y el torrontés con paso por madera. Aromas muy frutales, fruta de carozo fundamentalmente, notas más verdes en una segunda nariz, que recuerdan a la hoja de tomate. En el caso del blanco, aparecen notas que recuerdan a la miel. Los tres se destacan por una acidez media a media+ y, nuevamente, el blanco destaca por presentar un buen final. 

Probamos también dos añadas del corte La Evaristo, la 2020 y la 2021. En el caso de la 2020, la nariz resultó muy frutal, ciruela roja, cereza roja, interesante combinación de aromas. De acidez marcada en boca y con taninos bien presentes, amalgamados, de final medio a medio+. La 2021 muestra aromas algo verdes, las notas frutales están algo más escondidas, tal vez reclama algo más de botella. La acidez es media, al igual que el final. 

Y terminamos con la Selección de Barricas 2021. De aromas cambiantes, cárnicos y a cuero en primera nariz que evolucionan a notas a fruta roja marcada. En boca mantiene un perfil que recuerda a notas de envejecimiento en botella, de acidez interesante y taninos bien amalgamados y final medio.

Hacemos mención especial para las botellas, que en lugar de etiquetas tradicionales tienen motivos aplicados directamente sobre el vidrio que recuerdan mapas de la región alrededor del Río de Los Patos y dejan ver el contenido. 

Simón hace un trabajo muy interesante con variedades criollas sanjuaninas y con malbec y bonarda de la zona del Valle de Calingasta. Cinco etiquetas fijas y tres nuevas, un producción de solo 4000 botellas al año. Personalmente, nos gustaron el blanco de criollas cofermentadas, La Evaristo 2020 y la Selección de Barricas 2021. A esperar ahora el Mestizo, el naranjo y el torrontés criado con velo en flor. 

lunes, 21 de agosto de 2023

Degustamos los vinos que hace Gaby Campana para su proyecto Terra Camiare en Colonia Caroya, Córdoba

Probamos buena parte del portfolio de Terra Camiare, la bodega en Colonia Caroya, Córdoba, donde Gabriel Campana hace sus vinos. El nombre de la bodega hace alusión a tierra de comechingones, pueblos originarios de las sierras cordobesas, y es un homenaje no solo a ellos sino también al aporte de los jesuitas al vino argentino. 

La bodega funciona con el nombre actual desde 2015. Tiene viñedos propios y también en Quilino, al norte de la provincia de Córdoba. La producción de uva se completa con la compra a otros proveedores. La capacidad máxima de elaboración de la bodega es de 500.000 litros, pero actualmente se están produciendo del orden de 180.000 botellas al año. 

Terra Camiare tiene varias etiquetas. Indama y Navira son la entrada de gama. En el primer caso, un blanco y un rosado para beber bien frescos y, en el segundo caso, dos tintos y un rosado con una vinificación más exigente, fermentación maloláctica en el caso de los tintos y seis meses de estiba en botella antes de salir a venta. De estas líneas probamos el Indama Rosado de Isabella 2022, Exotic Wine. La uva isabella es la uva chinche que puede verse en parrales en cualquier casa de esta zona (La Plata y alrededores) y con la cual se elabora el Vino de la Costa. En este caso, procede de las vides de Colonia Caroya. Indama se elabora en tanques de acero, donde se separa el mosto sin macerar del residuo sólido, y fermenta a baja temperatura con levaduras indígenas. Se filtra suavemente antes de finalizar la fermentación de manera de asegurar una cantidad de azúcar residual. A la vista resulta muy interesante el color intenso que presenta, siendo que no hubo contacto con pieles. En nariz recuerda mucho al vino patero o casero y en boca destaca la acidez marcada. Como bien dice la etiqueta, es recomedable tomarlo a una temperatura entre 8 y 10 grados para disfrutarlo.

La línea reserva se denomina Socavones y tiene cuatro etiquetas: Socavones Ovum Reserva, Socavones Reserva, Socavones Reserva Vinificación Integral y Socavones Vintage. En la línea Ovum, los granos enteros, despalillados, van a huevos de concreto donde fermentan y maceran durante 35 días, con pisoneo manual, para ser descubados a otros huevos donde pasan 12 meses y otros 10 meses en botella, luego de embotellar sin filtrar. Probamos de esta línea el Malbec Reserva 2020 y el Cabernet Franc Reserva 2022. En el primer caso, la uva proviene de Quilino y de Cruz del Eje y hay un pequeño porcentaje, 10%, de Ancellotta de Calonia Caroya que se cofermenta con el malbec. De nariz con un perfil herbal muy interesante que combina con notas lácticas, muy sutiles, la fruta roja aparece en una segunda nariz. En boca es fresco, mantiene el perfil herbal, de acidez media y taninos presentes, deja un final medio muy agradable. El Cabernet Franc proviene de Quilino, muestra una nariz muy potente, con mucha nota verde que recuerda al pimiento, con fruta negra que aparece en segunda nariz, en boca resulta muy franco en cuanto al perfil vegetal, de acidez media y taninos presentes y amalgamados, deja un final medio a prolongado. Punto alto de la noche. 

En el caso de la línea Socavones Reserva, los granos enteros, despalillados, van a tanque de acero donde maceran a baja temperatura para luego fermentar entre 24 y 28 grados y terminar con una maceración post-fermentativa por 25 días, con remontajes y pisoneos, para pasar finalmente a barricas de 225 litros de roble francés y americano, de primer, segundo y tercer uso, donde permanecen por 12 meses. Esta línea tiene un blend de blancas con vinificación similar, expecto que no se realiza maceración pre-fermentativa, la fermentación es a baja temperatura y la crianza es por 8 meses en barricas de primero y segundo uso. Probamos el Socavones Reserva Cabernet-Cabernet 2019, un blend de cabernet sauvignon (70%) de Quilino, Cruz del Eje y Colonia Caroya y cabernet franc (el resto) de Quilino. De nariz claramente herbal, con notas verdes que recuerdan a hojas de tomate, y que evoluciona a notas más complejas que recuerdan a aromas secundarios de la crianza en madera. En boca es franco, de acidez media a media+, con taninos presentes pero no invasivos, de final medio a prolongado. 

Para la etiqueta Vinificación Integral los granos fermentan y maceran en barricas de roble francés y americano de 500 y de 225 litros, de primer uso, por 35 días, con remontajes utilizando rodillos (rolls) donde se montan las barricas, las cuales permanecen cerradas durante el proceso. Finalmente, los vinos ya listos pasan 12 meses en las mismas barricas antes de embotellar sin filtrar. El concepto de vinificación integral hace referencia a la integración armónica de aromas primarios y secundarios. Probamos un blend de variedades y de terroir y un blend single vineyard de tres variedades. En el primer caso, Socavones Pinot Noir - Ancellotta Blend de Terroirs 2020, el pinot (70%) proviene del Valle de Calamuchita y de Colonia Caroya y la ancellotta (30%) es de Colonia Caroya. Los aromas son complejos, con fruta roja combinada con notas secundarias aportadas por el paso por madera, en boca mantiene esa complejidad, de acidez interesante, nivel bajo de taninos y final medio a prolongado. El Socavones Gran Quilino Single Vineyard 2018 es un blend de cabernet franc (40%), tannat y malbec, ambos con 30% de participación, todas de Quilino. De nariz muy especiada, notas que recuerdan al mentol y al eucalipto, con otras que recuerdan a frutas rojas y un sutil aporte de notas secundarias. En boca es elegante, de perfil frutal, acidez media y taninos moderados, presenta un final medio a prolongado. Dos vinos muy interesantes.

Finalmente, los vinos de la etiqueta Socavones Vintage Capitulum I y Capitulum II se elaboran con uvas de viñedos antiguos, por eso la palabra vintage en la misma. Probamos los dos vinos de esta línea. Capitulum I es 100% semillon de Quilino, añada 2020. Los granos enteros, despalillados, van a tanques de acero de poca capacidad, 500 L, donde maceran y fermentan a baja temperatura por 16 días. La fermentación termina en barricas de roble francés de primer uso, donde el vino terminado queda 12 meses más. Luego del embotellado sin filtrar, el vino queda otros 8 meses en botella. En nariz presenta un perfil bien cítrico, recuerda a piel de naranja, con notas a tostado muy sutiles. En boca es bien fresco, franco en cuanto al perfil cítrico, de acidez media a media+, bien equilibrada, de final medio a prolongado. El Capitulum II es un pinot negro 100% de Colonia Caroya, de viñedos de 80 años de antigüedad. La maceración y fermentación ocurre en vasijas de cemento de poca capacidad. Al finalizar el proceso, el 30% del vino pasa a barricas de roble de segundo uso, de 225 L, donde pasa 6 meses. El resto del vino queda en las vasijas de cemento. Nuevamente, se embotella sin filtrar. De nariz elegante, dominada por fruta roja y negra, con notas herbales que le dan un toque balsámico muy agradable. En boca mantiene ese perfil frutal, recordando a fruta negra en este caso, de acidez media a media+, taninos moderados y final medio a prolongado. Nuevamente, dos vinos muy interesantes.  

Resultó una muy grata sorpresa degustar tantos vinos de una zona vinícola no tradicional como la provincia de Córdoba, con sus diferentes terroirs, donde las y los winemakers se esfuerzan para dar a conocer sus productos.  

jueves, 27 de julio de 2023

Probamos los vinos que Omar Alvis elabora en Victoria, Entre Ríos

Probamos los vinos que hace Omar Alvis para su proyecto Angelus Vineyards en Victoria, Entre Ríos. Omar es publicista de profesión, pero con un nexo importante con la industria alimenticia ya que elabora mostaza y dulce de leche gourmet en Rosario, además de sus vinos en Entre Ríos. 

Su proyecto arranca con 2 hectáreas donde concentra la bodega con viñedos que le permiten producir actualmente unas 4000 botellas al año, con una capacidad máxima de 10000 botellas.Por ahora todos los vinos son tintos, excepto un rosado y un blanco de malbec (que no probamos), aunque hay proyección de extender el portfolio incluyendo algún otro blanco. Tres tintos conforman la línea Las Garzas, Fontinalis es el nombre del rosado y Julio es el tope de gama, otro tinto que tiene paso por barricas restauradas. 

El rosado, Fontinalis 2022, un blend de tannat y merlot, se elabora a partir de una sangría de los tintos. De color rosado a naranja, bastante intenso, tiene una nariz muy frutal, notas que recuerdan a la frutilla y otras frutas rojas, de acidez marcada, para tomar bien fresco.

Las tres etiquetas que conforman la línea Las Garzas tienen una vinificación similar. Luego de la cosecha manual, y aprovechando que los viñedos están a 30 metros de la bodega, inicia la maceración en frío con hielo seco para la extracción de polifenoles y otros compuestos que definen el sabor de los vinos. La fermentación ocurre en tanques de acero con levaduras especiales. El vino no se filtra y tiene un periodo de estiba en botella del orden de 12 meses antes de salir a la venta. La enología para los vinos de Las Garzas corre por cuenta de Tomás Díaz. Empezamos con el blend de cabernet sauvignon, merlot y malbec, 2021. Los dos primeros varietales son cofermentados y al terminar la vinificación se elabora el blend con el malbec. Muy aromático en nariz, con notas especiadas y a fruta roja, deja un recuerdo a frutilla una vez que los aromas se expresaron. En boca es de acidez media y con taninos marcados, el final de boca recuerda mucho al cabernet sauvignon, muy agradable. Seguimos con el malbec-tannat 2021, que sorprende con un color muy intenso, muy típico del malbec. De nariz muy frutal, fruta roja y algo de fruta negra. En boca la acidez es marcada y los taninos son moderados, lo que apunta a un buen tratamiento del tannat. Terminamos con el monovarietal tannat, 2021. De nariz algo "perezosa", las notas a fruta negra y roja tardaron un poco en expresarse. Acidez marcada en boca, taninos presentes, bien amalgamados con el vino. Nuevamente, encontramos un tannat con un perfil tánico no tan agresivo como los ejemplares clásicos. 

Terminamos la degustación con Julio, el tope de gama que se elabora con uvas cabernet sauvignon cosechadas en la tercera semana de marzo. Son poco más de 300 botellas, una barrica, barrica de familia como expresa la etiqueta. En este caso, la fermentación se da a baja temperatura, siempre con levaduras especiales. El vino lissto pasa 12 a 18 meses en barricas restauradas y otros 10 meses de estiba en botella antes de salir a la venta. De nariz compleja, muy frutal, el perfil piracínico apenas perceptible, aromas sutiles que recuerdan a la vainilla. En boca es franco, de acidez media, taninos marcados y bien combinados. En cabernet elegante. 

En resumen, a través de sus 2 hectáreas plantadas Omar busca expresar el terroir de Victoria, esta localidad al sudoeste de Entre Ríos. Los vinos resultan ligeros, agradables de tomar, de acidez media y final medio. Un aspecto remarcable de Angelus Vineyards lo alcanza Omar con el tannat, tanto monovarietal como en blend con malbec, logrando vinos en donde hablamos de la fruta negra en nariz y taninos medios, alejándose de los estándares de la variedad.


jueves, 13 de julio de 2023

Probamos vinos del proyecto Yeta de Rafa Domingo

Probamos 11 vinos diferentes de Yeta, el proyecto experimental de Rafa Domingo, quien guió la degustación y comentó las distintas etiquetas.

Rafa empezó contado el origen del nombre, las cantidad de malos entendidos durante la elaboración de un vino (que casi no sale a la venta), incluyendo el diseño de las etiquetas, hasta consolidarse hoy en día como la rama experimental de Domingo Molina, donde se prueban blends que luego pueden o no salir a la venta. Este carácter experimental es lo que explica la enorme cantidad de diferentes versiones de Yeta, posiblemente no haya dos añadas iguales. 

Arrancamos con dos blancos con fuerte base de torrontés (TR), ambos 2020. Un TR (85%) y riesling (el resto) y un TR (80%) y sauvignonasse (el resto), dos cortes en los que se busca es bajar algo la potencia aromática del TR. Muy interesante resultaron los dos vinos. En el caso del corte con riesling, la nariz fue más bien vegetal, con notas a espárrago, para dar lugar a otras notas que recordaban a miel. En el que tiene sauvignonasse (también conocido como friulano y a veces confundido con el sauvignon blanc) las primera nariz fue claramente de notas que recuerdan a la manzana verde y a la pera. Ambos vinos mostraron una acidez bien marcada en boca.   

Seguimos con tres vinos elaborados a partir de Cesanese, una variedad originaria de los alrededores de Roma, que da rendimientos muy altos por hectárea y de la que hoy se encuentran cada vez menos viñedos. En este caso, uno de los vinos se elaboró con uvas del Valle de Cafayate y otro con uvas del Valle Rupestre, ambos se vinificaron de la misma manera, el final de la fermentación y una crianza de 15 meses se hicieron en barricas de cuarto uso. El tercer vino es un corte de ambos valles por partes iguales y la única diferencia es que la crianza se hizo en tanques de acero. Los tres son 2019. La primera nariz es muy similar en todos los casos, fruta roja que recuerda a la frutilla y ciruela bien madura. Evolucionan en segunda nariz a un perfil que recuerda a la pimienta, pero con diferencias notables entre los vinos de los dos valles: el de Cafayate va por el lado de la pimienta blanca mientras que el de Rupestre recuerda más a la pimienta negra. El blend presenta un perfil que se acerca más a la pimienta negra, sugiriendo que la uva del Valle Rupestre es algo más dominante aromáticamente que la del Valle de Cafayate. En boca, los tres vinos mostraron una acidez media a media+ y taninos moderados. 

El tercer paso fueron otros tres cortes. Un merlot (ML, 95%) y malbec (MB, el resto), año 2018, con uvas del Valle Rupestre, cofermentadas en bins de 600 L, con 5% de racimo entero y crianza de 8 meses en barricas de cuarto uso. De nariz muy frutal, que recuerda a la frutilla principalmente, evoluciona de a poco hacia aromas más herbales. En boca presenta acidez media+ y taninos moderados, bien amalgamados. El segundo corte es MB (95%) y petit verdot (el resto), 2016, con uvas tanto del Valle Rupestre como del Valle de Cafayate, si bien las uvas no cofermentan, la vinificación es similar al corte anterior, solo que el 35% del MB pasó por barricas de tercer uso. Resultó un vino al que hay que esperar para que libere aromas y que se abra en boca, el más 'fiaca' de estos tres. El tercer vino es un trivarietal, MB (75%), cabernet sauvignon (CS, 20%) y ML (el resto), añada 2016, las uvas son tanto del Valle Rupestre como del Valle de Cafayate y solo el CS y el ML fueron envejecidos en barrica. Nariz muy interesante, de perfil típicamente piracínico con notas más sutiles de fruta roja. De acidez media y taninos moderados. Algo para resaltar es que los cinco y siete años pasados desde las cosechas no disminuyen en nada la frescura y color de estos vinos. 

Terminamos con otros tres vinos, dos monovarietales y uno casi. Un MB de Yacochuya Norte, 2015, fermentado en bins de 600 L, con 5% de racimo entero y crianza de 6 meses en barricas de cuarto uso. Un vino de nariz muy potente, muy frutal, mucha tipicidad, gran elegancia en boca, con seguridad uno de los puntos altos de la noche. Un CS del Valle Rupestre, también 2015, fermentado en barricas usadas de 300 L y con crianza en tanques de acero fue el segundo vino de esta serie. Nariz muy interesante, mucha fruta en primera naríz, que tiende lentamente al perfil piracínico más típoco del varietal. De acidez media en boca, los taninos están bien presentes y amalgamados con el resto del vino. El 'casi-monovarietal' resultó un tannat del Valle Rupestre (TN, 95%) y MB del Valle de Cafayate (el resto), fermentadas por separado en tanques de acero y sin crianza en madera. De nariz muy potente, bien presente el TN marcando los aromas con notas a fruta roja y negra, en boca los taninos bien domados, de final elegante, otro de los puntos altos de la noche. 

Fantástica experiencia de la mano de Rafa que transmitió toda su pasión para hacer vino y todo su humor y buena onda.        

viernes, 30 de junio de 2023

Degustamos los vinos de Finca del Nunca Jamás

Probamos buena parte del portfolio de Finca del Nunca Jamás de la mano de su propietario, Diego Stortini. 

Nos cuenta Diego que es cuarta generación de vitivinicultores en Tunuyán, que estudió Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Cuyo, graduándose de Contador Público Nacional y de Perito Partidor. Llegó el momento de irse al exterior y completó un MBA en la Universidad de Santiago de Chile y en la Escuela de Graduados del Instituto Tecnológico de Monterrey, México, ciudad esta última en la estuvo viviendo por casi 4 años. 

Al volver a Mendoza, allá por 2007, y junto a su esposa, Caroline, recuperan algunos viñedos antiguos para elaborar algunas botellas de vino. En 2011, inician un emprendimiento más grande, y comprometido con lo que venían haciendo, al comprar 20 ha de un antiguo viñedo en el distrito de Colonia Las Rosas. Entre diciembre de 2012 y enero de 2013 inauguran Postales Hotel Boutique, un lodge de vinos, de 12 habitaciones, con una alta sofisticación de servicios y una gastronomía impecable sobre 7 de las 20 hs. Además, gestionaron las certificaciones de empresa orgánica con la Organización Internacional de Alimentos.

En 2017 Diego y Caroline planifican la construcción en el viñedo de Colonia Las Rosas de una bodega boutique con capacidad para producir 100000 botellas y con un restaurán de 45 cubiertos, y en 2019 comienza la construcción. En marzo de 2020 se inaugura la Finca del Nunca Jamás. En la actualidad, la Finca elabora casi 20 vinos diferentes bajo tres etiquetas a partir de uvas plantadas en 50 ha propias repartidas entre Colonia Las Rosas (6 ha), Agua Amarga (8 ha), Chacayes (12 ha), Vista Flores (20 ha) y San Carlos (4 ha). 

Antes de pasar a los vinos, Diego nos cuenta que están ampliando las naves de fraccionamiento y de guarda de los vinos, obra que esperan inaugurar a fines de este año. Además, para diciembre de 2023 lanzarán una nueva etiqueta, ícono de la Finca, en tres versiones: un blend y un cabernet franc, ambos 2020, con 24 meses de guarda en barrica roble francés y 1 año de guarda en botella y un Chardonnay 2021 con 14 meses de guarda en barrica de roble francés y 1 año de guarda en botella. Y para abril de 2024 esperan lanzar Súper Orgánico, un malbec con 12 meses de barrica de roble francés nueva. 

La vinificación de vinos blancos y tintos sigue estrategias bien definidas: después de una selección manual de racimos en la zona de vendimia, la fermentación se realiza en tanques de acero inoxidable de distintas dimensiones que van desde los 1000 a los 10000 L. En algunos casos la fermentación se realiza en barricas de roble francés. En los vinos tintos de alta gama, se hacen maceraciones prefermentativas y sangrías para lograr estructura y concentración. La guarda de los vinos blancos se realiza en tanques de acero inoxidable y en barricas de roble francés, mientras que la de los vinos tintos se lleva a cabo su totalidad en barricas de roble francés, de 1ro, 2do y 3er uso. La enología corre por cuenta de Alberto Sorbi y Pablo Caparrós es el asesor agronómico de los proyectos.  

Yendo a un detalle más fino, la etiqueta Etcétera está pensada para vinos jóvenes, sin madera o con unos pocos meses de guarda en barricas usadas (solo un porcentaje del vino). Bajo este nombre se elaboran ocho vinos, un chardonnay (CH), un pedro ximenez (PX), un sauvignon blanc (SB), un semillón y un torrontés por el lado de los blancos, un vino naranjo a base de PX y CH, un rosado de malbec (MB) y el único tinto de esta etiqueta: un pinot noir (PN). Solo el CH y el PN tienen paso por madera. 

Bajo el nombre Capítulo I se elaboran también ocho vinos que tienen en común el paso por barricas de roble francés usadas durante 8 meses. Todos son tintos, dos malbec (uno de Vista Flores y otro de Chacayes), un cabernet franc (CF), un cabernet sauvignon (CS), un syrah (SY), un tempranillo, un petit verdot (PV) y un blend de tintas.

Finalmente, la línea Capítulo II comprende un MB y un blend de MB y CF. La característica de estos dos vinos es el paso por barricas de roble francés nuevo por 18 meses y un añejamiento de 6 meses en botella. 

Probamos siete vinos y te contamos lo que nos parecieron. Empezamos con una minivertical de Etcétera CH 2021 y 2022, ambos de Vista Flores. Las dos añadas tienen una diferencia importante: la fecha de cosecha. La 2021 se cosechó algo más temprano de lo normal, logrando un vino con aromas a fruta de carozo (durazno) y fruta tropical que recuerda al ananá. De acidez media a media+ y agradable final. La añada 2022 se cosechó en una fecha más tarde, dando un vino de aromas más sutiles, mucha fruta tropical, algo de ananá y algo de melón, de acidez media y final equilibrado. Linda experiencia que deja en claro la influencia del grado de madurez de la uva en el vino final. 

De la etiqueta Capítulo I degustamos el SY 2022 de Agua Amarga, el CF 2022 de Chacayes, el CS 2022 de Vista Flores y el Blend de Tintas 2020. Riquísimos los cuatro. Muy frutal el SY, con mucha frutilla en primera nariz y notas especiadas muy sutiles en una segunda nariz. De acidez media+, taninos moderados y final medio a prolongado. El CF resulta un típico ejemplar de la variedad, con notas a fruta roja fresca y un toque de pimienta en segunda nariz, en boca presenta sabores que recuerdan a las especias, de acidez media a media+, taninos marcados y amalgamados, de final medio a prolongado. El CS muestra una nariz compleja, fruta roja, notas piracínicas características del varietal y notas especiadas que recuerdan al eucalipto o al mentol. De acidez media, los taninos están bien presentes y el final es medio a prolongado. El Blend de Tintas es un tetravietal de MB, CF, CS y PV que presenta una nariz compleja donde predomina la fruta roja y negra, con presencia de aromas que recuerdan a la piracina y notas herbales presentes en un segundo plano. En boca tiene un perfil netamente herbáceo, de acidez media, taninos bien marcados y final prolongado. La madera hace un aporte muy sutil, hay que recordar que son solo 8 meses de guarda y en barricas de roble usado. 

Finalmente, el MB 2021 de Capítulo II está elaborado con fruta de Chacayes, presenta una nariz muy frutal que recuerda a la ciruela algo madura, es franco en boca en cuanto a lo frutal, de acidez media, taninos moderados y un final prolongado. Nuevamente, el paso de 18 meses por barricas nuevas hace un aporte muy elegante, que amalgama perfectamente con el carácter frutal del vino. 


Nota final: tenemos en cava una botella de cada MB de Capítulo I, uno de Vista Flores y el otro de Chacayes, listos para degustarlos juntos y comparar el efecto del terroir sobre estos vinos,