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miércoles, 25 de enero de 2023

Probamos la primera añada de Cuestión de Tiempo de Rafa Domingo

Siguiendo con los proyectos personales de enólogos reconocidos, probamos la primera añada de Cuestión de Tiempo, el blend de Rafa Domingo, enólogo (y uno de los dueños) de Domingo Molina, bodega situada en Yacochuya, Cafayate.  

Esta añada, 2020, está elaborada a partir de uvas cabernet sauvignon, tannat y malbec, todas ellas de viñedos ubicados en Tolombón, a 1900 msnm y a unos 15 km al sur de Cafayate. Si bien no hay un proporción exacta, nos cuenta Rafa que aproximadamente el 80% del blend es malbec y el 20% restante se reparte entre el CS y el TN. El corte MB-CS-TN es el corte típico del Valle Calchaquí y eso es lo que quiere representar Rafa, aprovechando la elegencia y frescura que aporta el MB, la potencia del TN y la piracina del CS. 

Se cofermentaron las tres variedades en huevos de cemento con intervención mínima, esto es mojando el sombrero con baldes. Una vez listo el vino, quedó por 6 meses más en los huevos de cemento y luego pasó a barricas de roble de 225 litros y de primer uso, donde permaneció 10 meses más. La producción fue de solamente 1200 botellas. 

Antes de pasar el vino, merece mención especial la etiqueta. Lo primero que uno nota es una huella digital (la de Rafa) enmarcada en un círculo de dos colores, dividido por una línea. Esa línea es la línea del tiempo y los colores representan el cielo y el color más ocre de la Quebrada. Un poco más abajo vemos una secuencia de 11 puntos, uno diferente al resto que representa la madurez, la necesidad de cambio, y la letra O de la palabra Cuestión está representada por el 12do punto, en rojo, que indica que ese cambio, esa madurez, llegó. En el borde superior derecho de la etiqueta leemos Veritas Vincit, que siginifica "la verdad vencerá". Finalmente, el nombre del vino hace referencia a una película inglesa, About Time, que cuenta la habilidad de un joven, heradad de su familia, de viajar en el tiempo. 

Probamos el vino y nos encontramos con una naríz típica del NOA, como no podía ser de otra manera para el corte clásico de la región. Mucha fruta negra presente con notas especiadas más sutiles y el infaltable pimiento asado apareciendo en una segunda capa de aromas. En boca resulta bastante franco, de perfil frutal, de acidez media y taninos bien presentes y amalgmados con el vino. De final medio a prolongado, nos encontramos con vino elegante, potente, que representa todo lo que uno espera de la tradición vinícola del NOA.  

Nos cuenta Rafa que está trabajando en la añada 2021 del vino, mismos viñedos y mismo estilo de elaboración, solo que aumenta la crianza en huevos respecto a la crianza en barricas, las cuales serán de 2do uso.   

Probamos la añada 2020 de Inimaginable de Claudio Maza

Seguimos probando los vinos que pertenecen a proyectos personales de reconocidos enólogos, en este caso probamos la segunda añada, 2020, de Inimaginable, un malbec con un poquito de cabernet franc que elabora Claudio Maza, jefe de enología de El Esteco, Cafayate.
 
El vino está elaborado con uvas malbec de Molinos y cabernet franc (sólo un 5%) de San Carlos, ambas localidades del Valle Calchaquí, a unos 2000 msnm. Las uvas se cofermentaron en tanques de acero inoxidable y el vino listo pasó 12 meses en barricas de roble de 500 litros, el 50% del vino en barricas de 1er uso y el otro 50% en barricas de 2do uso. La producción es de solamente 3120 botellas. 

Yendo al vino, destaca una nariz potente, de perfil claramente frutal (fruta roja), muy agradable. En boca es franco en lo frutal, con una acidez muy interesante que le otorga un perfil de vino moderno, de taninos presentes y muy bien combinados, de final medio. En resumen, lo que nos propone Claudio en esta nueva (segunda) añada de su Inimaginable es un vino moderno, donde la potencia aromática en nariz combina muy bien con la acidez en boca, dando lugar a un producto muy tomable. 

Para ir calmando las espectaativas, nos cuenta Claudio que la añada 2021 ya está envasada, pero no nos pudo adelantar mucho más que el origen de las uvas: nuevammente San Carlos y Pucará. Ya la estamos esperando! 

miércoles, 26 de octubre de 2022

Charlamos con Christian Gotz, dueño de Vinos Adentro, y probamos algunos de sus vinos

 A raiz de la feria Catar 2022 organizada por la Asociación Civil de Sommeliers de la Provincia de Buenos Aires, los días 14 y 15 de octubre pasados, tuvimos oportunidad de charlar con Christian Gotz, dueño de Vinos Adentro, emprendimiento que lleva adelante en Cachi Adentro, en el Valle Calchaquí salteño. Agradecemos a Tomás Scala, sommelier de la bodega, quien hizo el contacto. 

Nos cuenta Christian que su objetivo al visitar Argentina, hace ya muchos años, era escalar el Nevado de Cachi, un cerro de casi 6400 msnm. El clima no ayudó a la actividad pero le permitió descubrir su lugar en el mundo: Cachi Adentro. 

En 2005, Christian compra 15 ha de tierra, que luego amplió con otras 15 ha, fundando su finca Río las Arcas al pie del Nevado, a unos 2700 msnm. Ese mismo año comenzó el trabajo en la tierra, con todas las dificultades que implican la falta de agua, electricidad y rutas para el transporte. Todas las actividades se llevan a cabo con los habitantes del lugar priorizando el respeto por las costumbres locales. Christian vive en la finca y viaja unas dos veces al año a su Suiza natal.  

Hoy en día, Vinos Adentro representa 8 ha plantadas, 6 de ellas con malbec, una con merlot y la restante con torrontés. La orientación de las vides es este-oeste sobre la ladera del cerro, aprovechando los casi 100 m de diferencia de altura entre los extremos para dar personalidad a los vinos. La vinificación se realiza en una bodega vecina, llegando a una producción de unas 47000 botellas al año, de las cuales el 20% aproximadamente se exporta a Suiza y a Francia. Como nota de color, recientemente en una cata a ciegas organizada por una revista especializada en vinos para Suiza, Alemania y Austria, tanto el Gran Nevado como el Adentro Malbec quedaron primeros en sus categorías. El objetivo a futuro es contar con una bodega propia. 

Los primeros vinos, de la línea Adentro, salieron a la venta en 2011 y hoy cuenta con cuatro etiquetas: un malbec, un merlot, un torrontés y un rosado de malbec. En todos los casos, la fermentación ocurre en tanques de acero inoxidable y en el caso de los dos tintos, el vino pasa 12 meses en barricas de roble francés de 3er y de 4to uso. Una particularidad con el rosado de malbec es que se elabora por sangría del mosto reservado para el Gran Nevado, lo que habla de la calidad de ese rosado. 

La línea Gran Nevado tiene dos etiquetas, un blend de malbec y merlot y un reciente torrontés. El blend se elabora a partir de una base predominante de malbec con un porcentaje de merlot que no supera el 13%, siempre usando las mejores uvas. Cerca del 30% del vino fermenta en barricas nuevas y el vino terminado pasa 15 meses en barricas nuevas y de 3er uso. En el caso del torrontés, el paso por madera es de solo 6 meses.  

La nueva etiqueta de Vinos Adentro es el malbec Cacheño. Elaborado a partir de uvas provenientes de un cuartel especialmente frío en cuanto a temperatura para aprovechar una mayor acidez en el producto final, pensando en un público joven, no tiene paso por madera. Resulta muy simpático leer en la contraetiqueta que Christian se autopercibe un vitivultor cacheño, una muestra más de su identificación con Cachi. 

Tuivimos oportunidad de probar los dos tintos de la línea Adentro y el nuevo Cacheño. Ambos malbec se caracterizan por una nariz floral muy marcada, una nota que no es usual en el malbec del Valle. En el caso del Adentro, aparecen notas más complejas, más típicas, como ser fruta roja y negra y algo de especias. En el caso del Cacheño, mantiene una frescura interesante que se refuerza con una acidez marcada en boca que lo hace muy bebible, cumpliendo con creces con el objetivo perseguido por Christian de elaborar un vino para el público joven. El merlot muestra notas que recuerdan a una mermelada de fruta roja con algo de especias. El aporte de la madera es mínimo en los vinos Adentro, otorgando elegancia en boca y aportando a un final medio a prolongado en ambos casos. 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Probamos las nuevas añadas de algunas de las etiquetas de Mendel

Tuvimos oportunidad de probar las nuevas añadas de algunas etiquetas de Mendel guiados por Roberto De La Mota: el blend Rosadía, los Finca Remota Blend y Malbec y el Finca Los Andes Malbec. Probamos también una novedad, un vino blanco dulce elaborado a base de Petit Manseng. 

Abrimos la degustación con un conocido, Mendel Semillon 2021, elaborado con uvas de Altamira, Valle de Uco, con el 15% del mosto fermentando en barricas de roble francés nuevas, permaneciendo un total de 6 meses en las mismas. El porcentaje restante fermenta en tanques de acero. De nariz muy interesante, donde se combinan notas a frutas de pulpa blanca con sutiles aromas florales quedan lugar a un perfil en boca en donde predomina la acidez, con alguna nota cítrica presente, y un final medio. Sin dudas, uno de los mejores semillon que se elabora en el país. 

Pasamos al rosado Rosadía 2022, un blend a base de Pinot Noir (50% aproximadamente), Merlot y Cabernet Franc en partes iguales. Solo en la primera añada de la etiqueta, en 2018, el blend incluyó Malbec. Recién embotellado, a principios de septiembre según nos contó Roberto, es un rosado de nariz muy elegante, con un claro perfil frutal, con notas que recuerdan a fruta de pulpa blanca, perfil que se mantiene en boca a lo que se le suma una acidez media+ y un final medio a prolongado. 

Seguimos con el Winemaker's Blend de Finca Remota, añada 2019. Es un blend de Malbec (65%) y Cabernet Franc, ambas de la finca que la bodega posee en Altamira. La maceración/fermentación se realizó en vasijas pequeñas por 4 semanas y el producto final pasa 16 meses en barricas de roble francés de tamaño variable entre 225 y 600 L. En nariz es bien complejo, con notas a frutas rojas y negras maduras que recuerdan a la guinda, la cereza y la frambuesa, que dan lugar a otras que podemos relacionar con el paso por madera, como ser tabaco y regaliz. En boca es bastante franco, con un perfil frutal bien marcado, acidez media y taninos presentes pero muy moderados, de final prolongado, estamos en presencia de un vino con un potencial de guarda del orden de 20 años. 

El siguiente vino fue el Malbec de Finca Remota, añada 2020, con uvas de la finca de Altamira que da nombre a esta etiqueta y con una vinificación similar al blend anterior. En nariz mantiene la complejidad del Winemaker's Blend, con un perfil frutal que recuerda a frutas rojas y negras frescas, con notas florales muy sutiles que se amalgaman perfectamente. El aporte de la madera es muy elegante, otorgando notas a tabaco y regaliz. En boca es franco, de perfil frutal presente, con una acidez muy interesante, propia del terroir, taninos moderados y de final prolongado. Un vino increíble, con un potencial de guarda del orden de 20 años. 

Terminamos la degustación con el Malbec de Finca Los Andes, de Perdriel, también 2020 y elaborado según la Denominación de Origen Controlada Luján de Cuyo, con una vinificación similar a los vinos de Finca Remota, maceración/fermentación en vasijas pequeñas por 4 semanas y 16 meses en barricas de roble francés de 600 L. En nariz es marcadamente frutal, con notas a fruta roja, como la ciruela, más presentes, algo esperable en un malbec de Luján. Los aportes de la madera están más presentes, con notas a tabaco y regaliz. En boca es bien frutal, con notas que recuerdan a la ciruela, de acidez media y taninos moderados, el final es prolongado regalándonos otro vino enorme de Roberto.

Cerramos con un plus, un vino blanco dulce, elaborado con la variedad Petit Manseng que tiene la particularidad de permitir cosechas tardías gracias a que el aumento del azúcar en las bayas viene acompañado de una acidez que se mantiene constante en lugar de disminuir. El vino dulce resultante tiene como rasgo a destacar una acidez muy interesante, usualmente no encontrada en vinos de postre. 

En resumen, las nuevas añadas de algunos de las etiquetas de Mendel mantienen esa calidad enorme a la que nos tiene acostumbrado Roberto De La Mota.   

domingo, 4 de septiembre de 2022

Degustamos la primera añada de Mellecey Malbec 2020 de Familia Chaumont

Degustamos la primera añada del vino de Familia Chaumont, Mellecey Malbec 2020, elaborado por Emile Chaumont. 

Emile, mendocino de nacimiento, nos cuenta que su familia comenzó nada menos que en 1798 a hacer vino en un pequeño pueblo de la Borgoña llamado Mellecey. En aquel entonces sus antepasados eran "vignerones", una mezcla de viticultor y enólogo. La tradición del vino fue pasando de padres a hijos hasta que el bisabuelo de Emile, ya la 5ta generación de la familia dedicada al vino, dejó Francia para venir a la Argentina. Su abuelo y su padre, 6ta y 7ma generaciones, siguieron la tradición y hoy Emile encarna la octava generación de la familia Chaumont dedicada a la elaboración del vino.

La trayectoria de Emile arranca en 2012, haciendo pasantías en Bodega Séptima durante dos cosechas. En 2013 y 2014 trabajó en Estados Unidos, para llegar en 2015 a Trapiche, donde estuvo hasta enero de 2016. Ese año se trasladó a Cafayate, donde trabajó por 6 años en Bodega el Esteco. En 2017, se sumó a La Liga de Los Enólogos y en 2018 inició el proyecto Piloto de Prueba con Daniel Guillén. En 2020 comenzó con el proyecto de Familia Chaumont. Consultado sobre el futuro del proyecto, Emile nos cuenta que la cosecha 2021 volverá a ser 100% Malbec, con la intención de incorporar etiquetas desde la añada 2022.

Como dijimos, ésta es la primera añada de Mellecey, elaborado con uvas 100% Malbec de Pucará, en el Valle Calchaquí salteño, a 2440 msnm. Se realizaron pequeñas vinificaciones y el vino ya listo pasó 12 meses en barricas de roble francés de 225 L de 4to uso y 12 meses más de estiba en botella antes de salir al mercado con una producción de solo 800 botellas. En vista destaca por un color violáceo muy intenso. En nariz se muestra intenso, con notas a fruta roja que predominan, para dar lugar a aromas a pimiento asado y un leve perfil herbal en una segunda nariz, dejando en claro el ADN del vino. En boca presenta un perfil netamente frutal, con acidez interesante que podría calificarse de media, taninos perfectamente amalgamados y un final medio a prolongado que termina de definir un vino muy elegante que vale la pena probar y seguir su evolución en futuras añadas. 

sábado, 3 de septiembre de 2022

Probamos los vinos de Solito Va, el proyecto de Leandro Velázquez

Probamos los vinos que elabora Leandro Velázquez para su proyecto Solito Va. Leandro hizo su experiencia como enólogo en Salentein y en bodegas del exterior, pero en 2017 elaboró 600 botellas de Malbec en la casa de su abuelo y ese fue el punto de partida para Solito Va. Hoy en día elabora unas 30000 botellas (tiene una capacidad máxima de 50000) repartidas en 6 etiquetas. Las uvas no son propias sino que son compradas a productores de diferentes zonas, según el varietal. Algo que sí es común a la elaboración de todos sus vinos es una cosecha temprana que busca bajo contenido alcohólico, acidez natural marcada y un producto final que se beba fácil. Tanto la maceración como la fermentación se da en piletas de concreto y solo algunos de los vinos pasan por madera posteriormente. 

Empezamos con un Semillón 2022, elaborado con uvas provenientes de Chilecito, Mendoza. En este caso no hay paso por madera. Mucha "frescura" en nariz, con aromas que van de notas cítricas a fruta blanca, notablemente ananá. Es muy franco en boca, con notas a fruta blanca muy presentes, acidez media a media+, elegante y al mismo tiempo de fácil beber. 

Pasamos a un naranjo elaborado a partir de Pedro Ximénez, uvas de La Consulta, añada 2022, todavía sin etiqueta tal como se ve en la foto. La maceración del vino listo con sus pieles para extraer color (y algo de taninos) fue de 4 meses. De nariz muy especiada al comienzo, notas a romero, tomillo, se va tornando más compleja con el paso del tiempo y la aireación. En boca se presenta bien seco, de acidez marcada y taninos que se aprecian levemente. 

Probamos el primero de los cuatro tintos elaborados por Leandro, un Malbec 2020, elaborado con uvas provenientes de El Cepillo. El 10% de la uva va a las piletas de concreto con racimo entero y entre un 20 y un 30% del vino pasa por roble francés antes de embotellar. De nariz interesante, donde las notas vegetales y frutales, tanto fruta roja como negra, combinan muy bien. En boca es bastante franco en lo frutal, de acidez marcada, taninos presentes y muy fácil de beber.

Seguimos con un Cabernet Franc 2019, elaborado con uvas de La Consulta. Con un proceso de vinificación similar al del Malbec, el 50% del vino ya listo pasa 12 meses en barricas de roble francés usadas. En nariz tardó un poco en expresarse, pero cuando lo hizo se hicieron patente notas a fruta roja y y algo de pimiento, muy sutil. En boca es muy agradable, de acidez marcada y taninos presentes pero no invasivos, ofrece un final medio, fácilmente bebible. Uno de los puntos altos de la noche. 

La siguiente etiqueta fue un Cabernet Sauvignon 2019, con uvas de Altamira, donde ahora el 70% de vino pasó 12 meses en barricas de roble usadas. Una nariz muy típica, notas piracínicas bien presentes, combinadas con fruta negra y roja. En boca es frutal, con taninos marcados y de acidez media. De final medio, es un buen ejemplar de CS. 

Terminamos la degustación con el blend Tato 2019, que lleva el nombre del abuelo de Leandro. Solo 1000 botellas elaboradas a partir de Malbec de El Cepillo (85%) y Petit Verdot de La Consulta. El 100% del vino ya listo pasa 12 meses en barricas de roble francés. De nariz marcadamente frutal, aparecen notas especiadas en una segunda nariz. En boca es muy franco, muy frutal, de acidez media y taninos presentes pero bien amalgamados, de final medio a prolongado. El tope de gama del proyecto de Leandro que mantiene la facilidad de beber de toda la línea. 

domingo, 21 de agosto de 2022

Probamos los vinos de Sebastián Bisole y familia: Los Bisole

Degustamos los vinos que Sebastián Bisole hace junto a su familia, en un proyecto que justamente se llama Los Bisole. Sebastián también comparte actualmente con su amigo Norberto Páez la elaboración de los vinos Paso a Paso, una serie de vinos microvinificados. 

Los Bisole son diez vinos cuyas etiquetas tienen la particularidad de representar, mediante dibujos, a los miembros de la familia, asociando cada varietal con sus personalidades. El portfolio está conformado por 3 varietales (Malbec, Cabernet Franc y Petit Verdot), 5 blends de dos variedades (Pinot Noir/Petit Verdot, Merlot/Cabernet Sauvignon, Cabernet Sauvignon/Cabernet Franc, Bonarda/Malbec y Malbec/Cabernet Franc) y dos trivarietales (Cabernet Sauvignon/Cabernet Franc/Merlot y Malbec/Cabernet Franc/Petit Verdot). El varietal que representa a Sebastián es el Petit Verdot. El mismo Sebastián explica que “elegí el Petit Verdot para mí, porque es un desafío permanente trabajarlo y desarrollarlo como se merece”.

Respecto a las uvas, todas de la añada 2019 y que no son propias, son de El Cepillo (el ML, la BN y el CS) y de Chacayes (el resto). La producción es muy baja, solo una barrica para el MB, para el CF y para el PV y dos barricas para las variedades que se usan en los blends, lo que significa unas 3300 botellas. La vinificación es la misma en todos los casos: fermentación en barricas con racimo entero, 9 meses en barricas nuevas más 6 meses en barricas usadas para terminar un año en botella antes de salir a la venta. Los cortes se hacen antes de embotellar. Los blends son todos elaborados usando porcentajes iguales de sus componentes, excepto el corte de PN y PV que lleva un 75% del primero. En cuanto a las barricas, Sebastián usa roble francés en todos los casos, excepto para el ML y para el CS, en que usa roble americano para lograr una mejor amalgama con las piracinas de las variedades. 

Nos comentó Sebastián que para el año próximo agranda su portfolio con dos vinos blancos, elaborados con uvas no tradicionales como son el Ugni Blanc y el Pedro Ximénez, y un naranjo, elaborado a base de Riesling y Verdicchio.

Yendo a los vinos, tuvimos oportunidad de probar 9 de las 10 etiquetas (solo faltó el bivarietal PN/PV) y lo destacable en todas ellas es una especie de 'marca' o 'sello' que las hace reconocibles, casi con seguridad por el cuidado proceso de elaboración que comparten. Aquellas elaboradas con CS y ML presentan un perfil vegetal, mientras que las producidas con MB, BN y PV son de perfil frutal muy marcado. El CF 'juega en los dos equipos'. En todos los casos los vinos son francos al pasar a la boca, con acidez media, taninos entre moderados a presentes, dependiendo del varietal, y un final prolongado. La madera se integra perfectamente. Muy bien logrado el corte bordelés a base de CS, ML y CF, un vino muy elegante. Mención especial, al menos para nosotros, para el varietal Petit Verdot, la etiqueta que lleva solo la cara de Sebastián. Riquísimo vino, de perfil netamente frutal, tanto fruta roja como negra, con sutiles notas herbales en una segunda nariz, muy franco en boca, uno de los puntos altos de la degustación.   

miércoles, 17 de agosto de 2022

Probamos gran parte del portfolio de Altos La Ciénaga con Rolo Díaz

Tuvimos la oportunidad de degustar gran parte de los vinos que Rolo Díaz elabora para la bodega familiar Altos La Ciénaga, ubicada a 2300 msnm en Colalao del Valle, parte del Valle Calchaquí en Tucumán. Por supuesto, estuvo acompañado por Cristina, su hermana, que se encarga de todo, excepto de elaborar vinos. 

La bodega comprende solamente 4 ha plantadas con malbec, syrah y tannat en variedades tintas y torrontés en blanco, más un pequeño emprendimiento con riesling plantado en un cuarto de hectárea. Los rendimientos son bajos, entre 3 y media y 4 toneladas por ha, lo que permite una producción de entre 16000 y 18000 botellas al año. 

Rolo produce vinos para dos etiquetas, Don Javier en honor a su padre que ya elaboraba vino a mediados del siglo pasado, y Altos la Ciénaga. 

En el caso de Don Javier, elabora un torrontés, un torrontés dulce y un malbec, del cual probamos la añada 2021. De nariz intensa, perfil muy frutal, con algo de mermelada, resultó muy franco en boca, de acidez media y taninos muy amables. Un vino joven muy bebible. 

En la línea Altos la Ciénaga encontramos un syrah joven, 2020, que tiene la particularidad de no tener etiqueta (si contraetiqueta) sino que está escrita a mano por Rolo; un trivarietal 2019, con syrah, malbec y tannat en partes iguales; tres reserva, todos 2017, un tannat, un syrah y un blend de ambos, también en partes iguales y un tannat microvinificado, 2021, del cual hay poco más de 400 botellas. 

Tuvimos el honor de degustar un blend de añadas y vinos, de edición exclusiva, que, como reza en la contraetiqueta, muestra parte de la historia de la bodega. La composición es malbec (2015), tannat (2016), syrah (2017) y el trivarietal (2019).

El SY 2020 muestra una nariz intensa, con aromas 'dulces', que recuerdan a la fruta roja con aportes especiados que recuerdan a la pimienta en grano. En boca dominan las notas especiadas, de interesante acidez media+ y taninos moderados. 

En el caso del trivarietal, el SY y el MB son cofermentados y cuando el corte final con el TN está listo, el 30% del vino pasa 7 meses en barricas usadas antes de embotellar. La nariz es bien compleja, con aromas a fruta negra, hierbas y especias que se combinan de manera fantástica. En boca notamos una acidez media y taninos presentes pero amalgamados. De final prolongado.  

Los tres reserva comparten el proceso de vinificación, en el cual el 100% del vino pasa 18 meses en barricas. Es interesante la comparación ya que el SY muestra una nariz compleja, con notas a fruta roja, especies e higo muy presentes, mientras que el TN es de un perfil mucho más frutal, fruta roja y negra, nuevamente el higo presente, con notas especiadas en un segundo plano. El blend de ambas variedades destaca por una nariz más 'dulce', posiblemente aportes del roble, con algún aporte a cuero o a tierra, con notas frutales y especiadas en un segundo plano. Los tres vinos son muy francos en boca, de acidez media y taninos marcados cuando el TN está presente. Final medo a prolongado, con un toque balsámico que da frescura en boca. Riquísimos vinos. 

Muy interesante el TN 2021 microvinificado, con un perfil claramente frutal en nariz y un leve toque láctico que le aporta complejidad. Fresco en boca, frutal y de acidez media, taninos amables y final medio a prolongado. Y palabras mayores para la edición exclusiva del blend de añadas y de variedades. Un vino muy elegante, que destaca en nariz con un perfil complejo, aromas frutales, herbáceos y especiados que van apareciendo en diferentes capas, con aporte leve de la madera. En boca mantiene la complejidad, de acidez media y taninos presentes, con un final medio a prolongado que afirma la elegancia de esta etiqueta.  



 

sábado, 16 de julio de 2022

Degustamos todas las añadas de todos los vinos de Paco Puga!! Tremendo!!

Hace poco tuvimos oportunidad de probar todos los vinos de Paco Puga, con una ventaja: además de los vinos, degustamos todas las añadas, en lo que fueron cinco verticales increíbles. El aporte de los vinos fue de Hernán Langhilde (AKA @fruitsender).

Arrancamos con L'amitié Gran Vin, añadas 2016 a 2020. Vino que tiene una base de 60% malbec (30% de Tafí del Valle, Tucumán, y el otro 30% de Cafayate, Salta) y de 20% cabernet franc de Cafayate. Se completa el blend con merlot, también de Cafayate, aunque en la añada 2020 fue reemplazado por cabernet sauvignon. Un vino donde cada varietal pasa 12 meses por barricas usadas (parte del mismo) para que la madera se amalgame con el vino y no sea lo que domina. Es un blend que refleja el gusto de Paco por el vino francés.  

Seguimos con L'amitié Gran Vin Robusto, 2017 a 2019, donde al vino anterior, ya listo, se lo deja otros 12 meses en barricas. 

Luego pasamos al Corte Clásico, añadas 2018 a 2020. Cabe señalar que en 2018 el vino llevó el nombre del abuelo materno de Paco, Pablo Calixto. Este blend se forma a partir de cabernet sauvignon (50%) de Cafayate, malbec (30%) de Molinos y el restante 20% de tannat de Cafayate (Río Seco) y Molinos, reflejando las variedades que más se utilizaban para vinificar cuando Paco se radicó en tierras salteñas.

El blend Contemporáneo es un homenaje de Paco a las variedades que reflejan la modernidad en la vitivinicultura argentina. Así, se compone de un 50% de cabernet franc de Cafayate (Lorohuasi), un 25% de malbec de Molinos y 25% de merlot de Cafayate (Yacochuya). Las dos primeras variedades pasan por barricas mientras que el merlot queda en tanques de acero inoxidable. En este caso, probamos las añadas 2017 a 2020.  

Terminamos con las dos añadas existentes de Honorem, 2019 y 2020. En este caso, en palabras de Paco, se busca un blend de lo mejor de cada terroir, cada año, sin receta previa. Las uvas provienen de Cafayate, Molinos y Los Zazos, Tucumán. El blend tiene una base de casi el 50% de malbec y contribuciones menores de cabernet franc, cabernet sauvignon, tannat y merlot. Las cinco variedades son vinificadas por separado y añejadas 12 meses en barrica, y luego el vino ya cortado pasa 6 meses más en roble usado.

Describir y tratar de diferenciar nada menos que 17 vinos, es una tarea muy difícil, en primer lugar por tratarse de vinos de primera calidad y en segundo lugar por considerarme un fanático de los vinos de Paco. Me alcanza con decir que es increíble la persistencia en el color de los ejemplares más añejos de cada etiqueta, el único 2016 y los 2017 mantienen un color brillante que habla del potencial de estos vinos. La fruta roja y negra persistentes en nariz, aun en el caso Corte Clásico donde predomina el CS, son una marca registrada de estos vinos. Las notas especiadas, con un leve aporte de la madera, acompañan par dar complejidad en nariz. En boca, nuevamente una acidez media que persiste de añada a añada y de etiqueta a etiqueta, nos habla de la calidad de los vinos y de su potencial. Los taninos siempre acompañan de manera sutil más allá de la guarda en barricas.

Esperamos que esta nota sea una invitación a probar estos vinos y a elegir el favorito de cada uno (¿por qué no más de un favorito?).      

 

 

lunes, 2 de mayo de 2022

Degustamos el blend Huarizo 2019

Tuvimos oportunidad de degustar el blend Huarizo, añada 2019, un proyecto personal de Jorge Cheruse, farmacéutico, óptico y sommelier, quien llevó a cabo su idea en colaboración con Álvaro Dávalos. 

El aspecto llamativo de este vino es el proceso de elaboración, más específicamente, el tratamiento de la uva luego de la cosecha. La fruta se trató según el método del apassimento.

El uso de este método se remonta a los antiguos romanos (aunque existe evidencia de que incluso los griegos lo conocían y lo usaban), quienes originalmente lo utilizaban en Verona para resguardar la fruta pero también para producir vino a partir de uvas deshidratadas. Dado que la humedad de los otoños no permitía que las uvas se secaran en la vid, como ocurría en zonas más cálidas, los romanos tomaron la costumbre de cortar las uvas de la vides y colocarlas en bastidores de bambú, protegidos de la humedad y a salvo de los hongos, para secarlas. Durante este proceso, las uvas pierden alrededor del 40% de su peso original en agua, concentrando azúcar, compuestos aromáticos y glicerina, lo que aporta al vino cierta sensación de dulzura. También la acidez aumenta, aunque en proporción menor a los anteriores. No es raro que durante la deshidratación se desarrolle también la llamada podredumbre noble, producida por el hongo Botrytis Cinerea, que aumenta el contenido de azúcar y otros aromas. El resultado final son vinos con aromas especiados y de evolución que resultan más complejos y originales. El Amarone es un vino producido en el Veneto, al noroeste de la Ciudad de Verona. Está elaborado a partir de uvas semi deshidratadas de las variedades Corvina, Rondinella y Molinara.

Volviendo al proyecto de Jorge, tuvimos oportunidad de charlar con él sobre las particularidades del mismo.

V&D: ¿Cuál fue tu motivación para encarar este proyecto?

JC: La principal motivación era el “sueño del pibe”, poder hacer un vino propio pero también diferente, ya que no tiene sentido competir con la gran cantidad de buenos enólogos y winemakers que tiene nuestro país.

V&D: ¿Por qué eligieron el appassimento como método para tratar la uva luego de la cosecha?

JC: Al plantear un vino diferente, junto a Álvaro manejamos la posibilidad de hacer un vino por maceración carbónica o uno por appassimento. Por una cuestión de logística, nos decidimos por el appassimento.

V&D: ¿Qué planes tenés para el futuro?

JC: Seguir aprendiendo de esta técnica, optimizarla y aumentar la producción, ya que en esta primera añada obtuvimos solo 300 botellas.

V&D: El blend es 75% cabernet sauvignon y 25% malbec, ¿cuál es la procedencia de las uvas?

JC: Ambas uvas son de Tolombón, 14 km al sur de Cafayate.

V&D: ¿Durante cuánto tiempo secaron la fruta y qué potencial de alcohol alcanzaron?

JC: En las condiciones de humedad en que trabajaban los romanos, el proceso hubiese tardado 4 meses, pero el ambiente tan seco del Valle Calchaquí hizo que en solo 10 días alcanzáramos un potencial de 17% AVB de alcohol, lo que nos obligó a utilizar levaduras especiales que soportaran hasta 19% AVB para asegurar una fermentación completa.

V&D: ¿El proceso incluyó fermentación maloláctica, crianza en roble y/o estiba en botella?

JC: Si, la fermentación maloláctica no se inhibió, el vino fue criado durante 18-19 meses en una barrica de roble francés de primer uso y luego pasó 12 meses más en botella, periodo que mejoró enormemente la calidad del producto y sugiere que debería seguir mejorando en botella durante varios años.

V&D: ¿Por qué eligieron el nombre Huarizo?

JC: El nombre es una propuesta de Álvaro. Huarizo es el híbrido que surge del cruce entre la llama macho y la alpaca hembra, algo raro como el vino que hicimos. La etiqueta es diseño de Enio Arroyo.

Y pasando al vino, podemos decir que nos muestra una nariz compleja y cambiante, donde predominan notas a fruta pasa, algo esperable por el propio proceso de elaboración, que evolucionan con el vino en copa a aromas a fruta roja madura y que terminan en el recuerdo de una compota de orejones. En boca se mantiene la complejidad, con un perfil frutal, principalmente fruta roja madura, un dulzor que acompaña, posiblemente proveniente de la glicerina que se potencia durante el proceso, una acidez interesante, media+, llama la atención para el tipo de vino y taninos muy moderados, seguramente producto del proceso de añejamiento y estiba siendo que el blend contiene un 75% de CS del Valle Calchaquí, la madera perfectamente integrada en el producto final. De final muy prolongado, estamos frente a un vino que merece degustarse tranquilamente para apreciar las capas de aromas y sabores.