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viernes, 18 de octubre de 2019

Probamos los vinos de bodega Anaia, lo nuevo de Agrelo



El jueves 10 de octubre degustamos los vinos de Anaia, un proyecto que se sitúa en Agrelo, donde Patricia Serizola, Osvaldo del Campo y Octavio Molmenti compraron 72 hectáreas para construir una bodega. El proyecto es ambicioso, de enoturismo, ya que incluye una casa para visitantes, todavía no terminada, que se dedicará al turismo corporativo (business lodge).

Desde el inicio contaron con el asesoramiento de Héctor Durigutti y actualmente la winemaker es Alejandra Martínez Audano y Gustavo Podestá Van der Heyde el encargado de la parte agronómica.

En la actualidad la producción de la bodega es de 250.000 botellas y desarrollaron “mates” de concreto de 9600 L de capacidad, que por su forma particular y mecanismo basculante mantiene en contacto constante el líquido y los sólidos evitando el uso de bombas para remontajes y trasiegos y son usados para fermentar y para criar. Las microvinificaciones y crianzas se llevan a cabo también en barricas de 500 L y en cubas de 4500 L, ambas de roble francés. La bodega comercializa tres líneas: Escorado, Anaia y Gran Anaia. En todos los casos el rendimiento es del orden de 4 a 6 toneladas por hectárea.


Degustamos las dos etiquetas de Escorado, Blend de Blancas y Blend de Tintas. De la línea Anaia probamos el Viognier, el Malbec y el Cabernet Sauvignon. Finalmente, degustamos el Malbec y el Cabernet Sauvignon de Gran Anaia. A continuación algunos comentarios de los vinos degustados.

Escorado Blend de Blancas 2018: 50% SB y 50% VG, fermentación en tanques de acero con leve paso por madera. De este vino destacan la potente nariz que recuerda a frutas blancas, una acidez marcada y un muy buen cuerpo en boca. Un blanco elegante que vale la pena probar.

Escorado Blend de Tintas 2017: 55% MB y 45% CS. El MB es fermentado y criado en concreto y el CS es fermentado y criado en cubas de roble. El blend tiene además una año de estiba en botella. Notamos una primera nariz láctica que da lugar a notas más complejas donde combinan vegetales y fruta roja. Taninos marcados en boca, de final interesante.
Anaia VG 2018: fermentado en tanques de acero, el 50% del vino pasa por barricas de roble nuevas por 6 meses. Aromas que recuerdan a frutas blancas, típicas del varietal, franco en boca y de acidez marcada. Un vino interesante.

Anaia MB 2017: el primer vino de la bodega fermentado y criado en los mates de concreto. De nariz compleja, se combinan la fruta roja con notas herbales y un toque láctico, al menos en primera nariz. En boca muestra una acidez muy interesante y amable que otorga un final medio y alta tomabilidad. Un punto alto de la noche.

Anaia CS 2017: este CS se vinifica de manera similar al Anaia MB, con fermentación y crianza en mates de concreto. En nariz destacan notas de perfil frutal, frutas negras fundamentalmente. En boca se notan los taninos típicos del varietal. Buen cuerpo, final medio.

Anaia Gran MB 2017: vino fermentado en mates de concreto, añejado durante 12 meses en cubas de roble y estibado otro tanto en botella. De nariz compleja, donde resalta la fruta roja y la madera hace un aporte muy sutil. En boca los taninos aparecen domados, de acidez muy interesante que le aporta buen cuerpo.

Anaia Gran CS 2017: la vinificación de este CS es similar al Gran MB. Es muy elegante en nariz, con notas que recuerdan a frutas rojas y negras, nuevamente la madera haciendo un aporte que no opaca al varietal. En boca, los taninos están presentes pero no invaden, de final medio a prolongado que lo hacen muy agradable.

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